Vamos terminando el curso y en Córdoba acostumbramos a despedirlo juntándonos en la casa que cuidamos durante todo el año en Trassierra, en nuestra sierra, a veinte minutos del bullicio de la ciudad.
La primera parte de la mañana la dedicamos a escucharnos unos a otros, exponiendo nuestra valoración del curso. Lo que nos ha dolido y en lo que hemos encontrado descanso. Ha sido un tiempo de escucha, sin contestaciones, sino de oir a la otra persona, respetando sus tiempos.
Pedimos hablar primero de las desolaciones para quedarnos como postre con las consolaciones, con un mejor sabor de boca, aunque no sea especialmente ignaciano. Y efectivamente, creo que conseguimos terminar pensando en esperanza, nueva etapa, mirar al futuro, confiar, atendiendo a lo que está surgiendo. Muy en la línea de la lectura de pasar a la otra orilla con la barca, que tocaba este sábado.
La última intervención, la de Ricardo, sirvió para que nos expusiera su nerviosismo ante la responsabilidad de la llamada que le ha hecho la comunidad a presidir la CVX en Córdoba a partir del curso que viene. Quiere aceptar con ilusión, siendo consciente de la tarea, comprometiéndose por un año, para probar cómo encaja su vida familiar con la presidencia y con el grupo. Con la intención de hacer de este rincón de la iglesia un lugar abierto, inclusivo en todos los sentidos, centrado en los demás y sobre todo en los marginados.
Una magnífica tarta de limón de Juan Isidro sirvió de intermedio.
En un segundo rato de oración y compartir expusimos nuestras ilusiones para el curso que viene:
Que haya buena comunicación entre los grupos, con el consejo local de Córdoba y con el resto de la CVX.
Continuar el trabajo en el Foro Cristianismo y Mundo de Hoy que se celebra todos los años en Córdoba, este año centrado en los cuidados. Se propuso aportar la herramienta el reloj de la vida.
Atender de una manera más cuidada el piso Claver, de acogida de migrantes.
Seguir con el proyecto REMO de Cáritas en el barrio de de Margaritas, codo a codo con las mujeres del barrio.
El proyecto SEPAS sigue más vivo que nunca.
Dos miembros de Córdoba asistirán a la Asamblea de Málaga y lo están preparando con ilusión.
Que la CVX se de a conocer en San Hipólito, centro de los jesuitas en Córdoba, que seamos más abiertos a nuevas incorporaciones, con las posibilidades que dan los dos grupos, con atención a la diversidad…
Finalizamos con una eucaristía que celebró Ángel Urbina, de envío a Pilar para la asamblea de Málaga y a Ricardo para el nuevo tiempo de la presidencia.
Tiempo de ilusión.
Ricardo Aguayo
CVX en Córdoba



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