Nos envía.
El día final de la asamblea ha estado centrado en las decisiones. Unas decisiones que van a orientar a la comunidad durante los próximos cinco años y que permitirán hacer un camino de consolidación en una gran parte de los avances que se han desarrollado en los últimos años tanto en la vida apostólica como en la comunitaria. Porque no hay envío sin contenido. Siempre es a un lugar y a qué, como bien solemos recordar en el ámbito ignaciano.
En la primera parte, el foco ha estado en las recomendaciones. Nuestra tradición nos hace saber que éstas no son encargos “ejecutivos” y cerrados para que desarrolle el nuevo Consejo Ejecutivo de forma rígida sino marcos de actuación que éste, junto con el resto de las instancias de la comunidad (equipos apostólicos, comunidades locales, consejos territoriales, etc.) tendrán que ir modelando y modulando de acuerdo a las situaciones y contextos. Por lo tanto, se convierten en caminos de discernimiento. Nos ayudan ver dónde estarán los énfasis de los nuevos pasos a dar. En esta ocasión, las 24 recomendaciones aprobadas por la comunidad reunida en asamblea son variadas. Quedan aquí sólo unos breves apuntes generales sobre ellas:
- Refuerzan la fundamentación y los dinamismos apostólicos ya impulsados en los últimos años especialmente el trabajo en el ámbito de juventud y de la reconciliación.
- Transforman las tres llamadas hasta ahora “líneas emergentes” en nuevas líneas apostólicas, refuerzan la apuesta por la colaboración externa y el liderazgo de la comunidad en los ámbitos civiles y eclesiales.
- Empujan la apertura de la comunidad a nuevas personas en búsqueda.
- impulsan un análisis de realidades comunitarias internas que hay que atender.
- Ponen el foco en la necesidad de desarrollo y maduración de la gestión económica de la comunidad incorporando criterios éticos y de transparencia.
- Aumentan la capacidad económica a través de una subida en las aportaciones que realizamos las personas de la comunidad.
- Refuerzan el camino de accesibilidad comunicativa ya emprendido en los últimos años.
- Hacen un llamado a revisar y valorar nuevas formas de funcionamiento interno de los espacios asamblearios.
El siguiente paso ha sido la votación de las nuevas normas. En gran medida son propuestas que ya se han puesto en vigor en formato “ad experimentum” y que han pasado a ser, dada su aprobación por la comunidad reunida en asamblea, parte de su cuerpo normativo: sobre la presencia pública, la política comunicativa, el cuidado de las personas enviadas en servicio y los espacios de coordinación, la corresponsabilidad económica, la búsqueda de asistentes eclesiásticos y los protocolos de salida de la comunidad.
En un paso siguiente la comunidad consideró que no se debía aprobar un presupuesto para el próximo quinquenio dado, por un lado, que se ha aprobado una recomendación relativa a la creación de un nuevo modelo económico que va a condicionar criterios de gestión económica y, por otro, es más oportuno que sea el nuevo consejo, que va a liderar los próximos años, quien trabaje en su elaboración en base al plan de trabajo que elabore (que está condicionado por las recomendaciones que la asamblea le ha entregado).
Durante la tarde llegaron dos momentos que son siempre significativos en una asamblea.
Por un lado, la presentación y aprobación del documento final. En él no sólo se refleja lo vivido sino sobre todo “lo encontrado”. Aquello que ha sido la novedad que Dios ha puesto en nuestra comunidad y que nos va a servir para compartir con el resto de la comunidad cuando volvamos al vida ordinaria y que va a quedar, para el futuro, como legado de esta asamblea.
Por otro, la elección del nuevo consejo ejecutivo con las personas que van a servir a la comunidad durante los cinco próximos años. Muchas gracias Itziar, Javier, Francisca, Ana y José. Gracias por vuestra generosidad y porque Dios ha puesto en vuestras manos esta responsabilidad. Confiamos en que Él os va a acompañar, en que nos vais a acompañar y que os vamos a acompañar en este camino.

Desde el corazón agradecido la celebración de la eucaristía, a la que acudieron personas de la comunidad que no habían participado en la asamblea y otras invitadas, pone el tono final de un día tan intenso e importante, finalizando a altas horas de la madrugada una fiesta en la que la música y el baile ayuda a expresar la amistad, el sentimiento de ser comunidad y la intensa experiencia vivida.
Un día en el que se ha hecho carne, se ha encarnado realmente el lema de la asamblea. “Os envío” se ha vivido. Nos ha enviado para los próximos años por un camino en el que la esperanza se ha hecho presente. Toca ahora extenderla por toda la comunidad y aportarla en nuestra Iglesia y en nuestro mundo.
Eduardo Escobés








Gracias a todas y todos los encargados de los reportes escritos y gráficos de cada uno de los días de la Asamblea. Desde Loyola he podido estar unido en la oración.
Gracias al Consejo saliente por su abnegada y generosa entrega a la CVX-E y gracias al nuevo por su generosa aceptación de este servicio. Un fuerte abrazo.