Ya han pasado dos meses desde que dejamos Málaga: mujeres nuevas, hombres nuevos, con el corazón un poco más grande, un poco más libres y más capaces de amar y luchar. En estas últimas semanas estamos volviendo a pasar por el corazón todo lo vivido y encontrado allí. En casi todas las comunidades locales y los territorios se están compartiendo los frutos y las llamadas de la Asamblea, buscando contagiar y crecer en esta unión de ánimos que experimentamos como única comunidad en discernimiento a la escucha del Espíritu, que nos lleve a comprometernos con las fronteras a las que el Reino nos convoca.
Haciendo memoria agradecida de aquellos días, recuerdo la propuesta del equipo guía de la Asamblea para quedarnos con un par de verbos que puedan resumir lo que Dios nos invita a vivir. Os comparto los míos:
PERMANECER en las grietas donde la esperanza se abre paso y renace cada día y habitarlas comunitariamente.
HORIZONTEAR con disponibilidad y confianza para dejarnos conducir por la Ruah, sin adelantarnos, como comunidad en discernimiento que busca hallar la voluntad de Dios en su camino.
En el Consejo Ejecutivo formado por Ana Moreu, Jose Guerrero, Francisca Signes, Javier Luna e Itzi Ugarte, acompañado por nuestro asistente eclesiástico Javier Castillo sj nos soñamos como comunidad de servicio, abiertas a la escucha de la comunidad, para que profundice en su carisma como una comunidad laica, ignaciana y apostólica.
Comenzamos nuestra andadura el fin de semana del 13 al 15 de septiembre con una sesión presencial junto al Consejo Ejecutivo anterior, donde pudimos compartir el camino recorrido en estos últimos cinco años desde la dimensión apostólica, la dimensión comunitaria en lo local y territorial, la dimensión económica, las relaciones institucionales y las estrategias formativa, comunicativa y de buen trato. Así pudimos tomar el testigo para seguir horizonteando en los próximos cinco años. Agradecemos profundamente a Edu, Nacho, Mirella, Carles, Juanpe y Seve su gran generosidad por ese fin de semana. Verdaderamente fueron fuego que enciende otros fuegos y nos propusieron otro verbo más que sumo a mi lista: encaramarnos a los hombros de todas aquellas que nos han precedido y así contemplar con mayor amplitud el horizonte. Porque fueron, somos y porque somos, serán.



El fin de semana del 4 al 6 de octubre tuvimos de nuevo sesión presencial, esta vez ya pensando en el funcionamiento y la organización del nuevo Consejo con el reto de acompañar a quien acompaña: impulsando la misión a través de los equipos apostólicos y la unidad de apoyo a la misión, cuidando de su formación para fortalecerla como cuerpo apostólico y alentando la unión de ánimos desde la cercanía a las comunidades locales y los territorios, promoviendo el discernimiento y la conversación espiritual.
También velamos por los espacios de representación institucional en la propia CVX a nivel europeo y mundial, la Compañía de Jesús y la Iglesia y por las estructuras internas de la comunidad para impulsar nuestra corresponsabilidad (consejos comunitario, territorial y para la misión apostólica institucional, así como los distintos foros para la construcción colectiva).


Tomo prestadas las palabras de Benjamín González Buelta de su libro “Tiempo de crear. Polaridades evangélicas”: “El Reino de Dios se parece a una sinfonía que está compuesta por muchas notas diferentes. Cada nota es necesaria y tiene su momento, intensidad y duración. Si suena en exceso, quita vida a las demás. Si se inhibe por temor, la sinfonía entera sufre. Cada nota recibe su valor del conjunto armonioso que la precede y del que la sigue. Todas las notas bien orquestadas crean y son la belleza de una sinfonía original”
Con el texto del Evangelio de Juan elegido como motor de nuestra Asamblea: “como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”, continuamos bogando mar adentro, con el Cristo de Javier en el centro de nuestra barca.
Un abrazo grande,
Itzi Ugarte
Presidenta CVX en España


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