Ser cristiano tomando conciencia del mundo en el que estás

Por Pepe Lugo. CVX de Sevilla

Concejal Delegado de Espacio Público y Distrito Cerro-Amate, Ayuntamiento de Sevilla

Desde el punto de vista personal y, en mi condición de miembro de la Comunidad de Vida Cristiana, me interesan especialmente los planteamientos éticos y teológicos que inciden en la necesidad de plasmar en el campo de la actividad social y política la creencia y la vivencia cristiana.

Por ello, me pareció de gran interés y actualidad el pensamiento del Profesor José Sols Lucía con relación a la obra “Teología Política” del teólogo jesuita Ignacio Ellacuría, brutalmente asesinado en El Salvador en 1989. Tuve ocasión de conocer las reflexiones de José Sols gracias al podcast que contiene la entrevista realizada en 2009 a dicho profesor por el periodista de Radio ECCA, Lucas López, en su programa “Diálogos de Medianoche”. La entrevista lleva el título de “Ellacuría, su legado” y el profesor Sols Lucía, Doctor en Teología y Licenciado en Historia Contemporánea, era entonces también Director de la Cátedra de Ética y Pensamiento Cristiano del Instituto Químico de Sarriá de la Universidad Ramón Llul de Barcelona.

Esta es una transcripción de parte de dicha entrevista:

“Los seres humanos siempre comprendemos, entendemos y amamos en un contexto, marcados por la educación familiar, por la propia cultura, por el propio idioma, por el tiempo en que vivimos. Todo eso nos marca: no mira igual el mundo un hombre de la Antigüedad griega, un hombre del Renacimiento, que una mujer india, o que una mujer peruana del siglo XX. Todos son igualmente seres humanos, en algún momento todos entroncan unos con otros porque todos tienen preguntas comunes, tienen experiencias comunes. Todos somos seres humanos, pero estamos marcados por nuestro contexto histórico.”

Según Sols Lucía, cuando Ignacio Ellacuría plantea su pensamiento teológico señala que “la teología cristiana parecía en las nubes, es decir, parecía que estaba fuera del contexto, parecía que era una y punto, que daba lo mismo Santo Tomás de Aquino, que era del siglo XIII, o Suárez, unos siglos más atrás, da lo mismo porque es Teología cristiana y punto. Lo que hace la “Teología política” de Ignacio Ellacuría es decir que la Teología no es una excepción, sino que también ella está marcada por el contexto histórico. Es decir que los cristianos, cuando creemos, o los judíos, cuando creen también, estamos marcados por nuestro contexto y, por tanto, el teólogo o la teóloga, cuando hace Teología tiene que tomar conciencia de cuál es su contexto, tiene que tomar conciencia de en qué mundo está, en qué continente, en qué cultura. Entonces, Ellacuría decía que lo que hace la Teología de la Liberación es tomar conciencia de que el contexto latinoamericano es el de la pobreza de las mayorías oprimidas, es decir, éste es nuestro contexto, y nosotros vamos a refundar el cristianismo desde este contexto histórico, lo cual sirve para otras latitudes y para otros contextos.”

Esto supone “ser cristiano, creer, pero tomando conciencia del mundo en el que estás.”

“Esto no significa que no haya una realidad de Dios y un mensaje de Dios que es universal, que sirve para todas las personas; significa que todos los cristianos hablamos del mismo Dios, pero lo hacemos con lenguaje distinto, con expresiones distintas y esto es lo que va cambiando. Con la fe nos abrimos a la trascendencia, a Dios, a preguntarnos si hay algo más que lo simplemente visible, pero lo hacemos desde contextos distintos y ello genera teologías distintas.”

“Por lo que hace a la Teología cristiana, la Biblia sigue estando al fondo, es decir, que nosotros creemos en el Dios del que nos habla la Biblia, que tiene dos grandes experiencias: la que llamamos Antiguo Testamento, donde contemplamos a un pueblo que encuentra la libertad, Israel; y, después, el Nuevo Testamento, con otra gran experiencia de liberación en torno a Jesús de Nazaret, que nos habla ya de una liberación que ya no es sólo para un pueblo, sino para toda la Humanidad. Y eso está ahí en textos escritos, los que llamamos Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, traducidos del hebreo, del griego, según los casos. Entonces, cada generación lee estos textos desde su contexto histórico, lo que va cambiando es el contexto histórico, pero no cambia el texto, siempre estamos en referencia, hablando del mismo Dios, el Dios de Israel, un Dios que quiere la libertad y quiere la vida, pero lo hacemos desde la India, desde América Latina, desde Europa, desde el siglo XVIII, desde el siglo XX o desde el siglo XXI.”

“Los contextos van cambiando, cada generación entiende la Biblia de un modo nuevo y cada generación entiende su propio contexto histórico desde la Biblia de un modo nuevo. Por tanto, el cristianismo siempre es el mismo y cada generación lo refunda de nuevo. Las dos cosas son ciertas, siempre es la misma fe en el mismo Dios y, al mismo tiempo, cada generación, como cambia el contexto, cambia la formulación de la fe.”

 Por otro lado, Ignacio Ellacuría “siempre dijo que el cambio de estructuras tiene que ir acompañado de un cambio personal. Si no, no sirve de nada. Porque, como dice George Orwell en sus novelas “Rebelión en la granja” y “1984”, unos revolucionarios que cambian el sistema, si ellos personalmente no cambian, lo que acaban construyendo es un sistema tan injusto como el anterior. De nada sirve sólo el cambio personal, si no hay cambio de estructuras; de nada sirve sólo el cambio de estructuras, si no hay cambio personal.”

“Con relación a Europa y cuál es la realidad de la sociedad europea, tenemos que preguntarnos si hay algunos grupos que están viviendo de manera infrahumana. También aparecen realidades de infrahumanidad en Europa a la que, de alguna manera, la Teología también tiene que dar respuesta. Por ejemplo, tenemos el problema del movimiento migratorio, el tema del paro, el tema de la violencia machista… temas importantes que abordar, a los que la Teología no puede dar la espalda y tiene que preguntarse cómo es la vida del europeo, como es la vida del ser humano en el mundo y partir de ahí”.

Partiendo de estas reflexiones, desde mi punto de vista, el cristiano de nuestro propio contexto español y europeo y, en particular, el cristiano con quehaceres sociales y políticos debe plantearse el desarrollo de su actividad política o social tomando como referencia la atención prioritaria a las realidades de infrahumanidad que existen en nuestros contextos español y europeo. 

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