CVX en Burgos reflexiona sobre el Economicismo actual y la Buena Noticia cristiana

El sábado 19 de octubre, los miembros de la CVX en Burgos, participamos de la conferencia Economicismo y Buena Noticia cristiana impartida por Enrique Lluch. Conocimos a este profesor de Economía del CEU de Valencia, en la Asamblea CVXe celebrada en Málaga el pasado mes de agosto.

Dado que, por su competencia en economía internacional y desarrollo, así como en ética económica, venía a nuestra ciudad a inaugurar el Curso Economía para el Bien Común 24-25, organizado por la Cátedra Francisco de Vitoria, Aula Doctrina Social de la Iglesia, en la Facultad de Teología,  le invitamos a hablar sobre el tema a nuestra comunidad.                             

Con una comunicación directa, asequible y amena, que justifica debidamente lo que analiza y propone, Enrique nos ayudó a entender mejor la sociedad y cultura economicistas en la que vivimos, en la que lo económico parece ser lo prioritario de nuestra existencia y del comportamiento de muchas de nuestras instituciones.  Esto hace que nuestras vidas se subordinen con frecuencia a lo material, a aquello que debería estar a nuestro servicio. Se analizó por qué ocurre esto, cuál es el espíritu de ese economicismo que nos impregna y por qué es tan seductor.

La conferencia fue una oportunidad para poner luz sobre las encrucijadas ante las que se encuentra un modelo económico que da claras muestras de estar agotándose, por mucho que algunos aún lo ofrezcan como la única alternativa posible. La tozuda realidad nos muestra que el crecimiento económico actual, no ha traído mayor nivel de bienestar universal, al contrario, la desigualdad ha aumentado; muchos han mejorado la vida a cambio de convertirse en dependientes de ese afán por un crecimiento continuo; nuestro Planeta gime por la sobreexplotación de sus recursos naturales, que, siendo limitados, no pueden sostener ese crecimiento ilimitado.

La propuesta que se nos hizo fue conocer la esencia de ese economicismo para aspirar, por qué no, a modificarlo o corregirlo, a plantearnos las sendas que como cristianos deberíamos seguir para hacerlo: cambiar los corazones para que cambie la realidad económica; testimoniar que la vida es más plena cuando nos descentramos; promover un estilo de vida  equilibrado en las dimensiones relacionales, emocionales, espirituales y culturales, no tan centrado en el  bienestar económico; despertar la consciencia social de la buena fortuna que se nos ha dado en las sociedades avanzadas: educación, sanidad, seguridad, legalidad, derechos humanos, democracia…,  nos ha de llevar a devolver algo de “tanto bien recibido” gratuitamente, así como a aceptar de una vez que, en este mundo globalizado,  no será posible mantenerlo si no posibilitamos que otros también tengan un bienestar básico, a la medida y manera que cada cultura propicie; economía no necesariamente igualitaria, pero sí de lo suficiente para todos; estructuras económicas que promuevan la competencia que se traduce en mejora de la vida de las personas y sociedades, no la competitividad que enfrenta y polariza.

La ponencia fue seguida de un tiempo de diálogo, que de hecho se nos hizo corto, sobre las adhesiones, esperanzas, iniciativas, a la vez que perplejidades, dudas, y temores, que suscita en nosotros hablar de esto: si es posible, desde nuestra pequeñez, contribuir a construir un sistema económico que esté al servicio del cuidado de la creación, de la sociedad, de las personas, todas, las que viven ahora y las del futuro.

Rosa Cubillo

CVX en Burgos

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