CVX contra la xenofobia institucional en Burgos

Hace un par de semanas se supo que el Ayuntamiento de Burgos había decidido retirar las ayudas que desde hace más de veinte años venía prestando a tres entidades de acogida y acompañamiento a personas migrantes en la ciudad, que son ACCEM, Burgos Acoge y Atalaya Intercultural, mientras que sí estaba dispuesta a mantener la subvención a Cáritas Diocesana, que cuenta con un programa de migraciones. La razón alegada por los proponentes era acabar con el “efecto llamada”.

Atalaya Intercultural, nacida en 2002, es un proyecto de atención integral a migrantes en situación de precariedad, bajo el lema “Las personas antes que las fronteras”. Liderada por la Compañía de Jesús, en ella participan distintas instituciones cristianas de la ciudad. El año pasado se atendió a 2.649 participantes y se contó con el compromiso de 154 voluntarios. La comunidad local de CVX Hogar de Santa María ha estado históricamente vinculada a Atalaya, en la que ostenta la vicepresidencia y muchos de cuyos miembros colaboran en distintas tareas.

La reacción social al conocerse esta decisión municipal fue considerable. Cáritas comunicó de inmediato que, si no había acuerdo con las otras entidades, ponía fin al convenio con el Ayuntamiento en este ámbito y renunciaba a la subvención otorgada: daba así un ejemplo de dignidad que valoran creyentes y no creyentes. La confederación empresarial local expresó asimismo su disconformidad, argumentando que la mano de obra extranjera es esencial para mantener el tejido industrial y de servicios. Buena parte de los ciudadanos (más de 3500, según El Diario de Burgos) se concentraron el miércoles 13 de noviembre a las ocho de la tarde en la Plaza Mayor para exigir al Ayuntamiento que devolviera los fondos a las entidades que trabajan con migrantes. Ahí estaba también CVX. Unas horas después, la alcaldesa rectificaba y anunciaba que mantendría las ayudas.

Más allá de las incertidumbres que todavía subsisten, lo ocurrido en Burgos presenta implicaciones que como comunidad cristiana debemos tener en cuenta. Se pretendía tomar una medida fundamentada en una falsedad como es el “efecto llamada” (remitimos al artículo de la serie “9 meses, 9 bulos” que justamente sobre el tema hemos publicado este mes de noviembre), convirtiéndose quizá en el primer eslabón mediático de una corriente -desgraciadamente en auge- de animadversión hacia las personas migrantes en el seno de una Administración que debería garantizar los derechos de los más vulnerables en vez de impedirlos. Simultáneamente, estos hechos han puesto de manifiesto el margen de poder que tienen la ciudadanía y las organizaciones sociales unidas en la solidaridad y puestas del lado de la justicia. Agradecemos calurosamente a los burgaleses, pues, por haber dicho NO a este ejemplo de xenofobia institucional, que es decir SÍ al compromiso con los desfavorecidos, SÍ a la riqueza intercultural, SÍ al trabajo en red, SÍ a una sociedad más acogedora y fraterna, SÍ a la Vida y al Amor con mayúsculas.

Equipo de Misión Migraciones CVX-E

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Imagen: Alberto Rodrigo. Diario de Burgos

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