“En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre”
(Lc. 1, 44)
La alegría de María e Isabel es auténtica, porque nace del saber que Él pronto llegará. Alegría que contagia, alegría que hace ponerse en camino, alegría que no nos guardamos y que nos lleva a encontrarnos con otros. Alegría por algo, definitivamente bueno para todos, que tendrá lugar pronto.


0 comentarios