Jesús me acaba de llamar hipócrita. Quizás lleve algo de razón: rezo, hago donaciones y ayuno, hago cosas buenas, pero no desde el corazón. Busco que los demás me valoren por aquello que hago.
Quizás tú también te hayas sentido hipócrita. Mírate. ¿Hay búsqueda de reconocimiento o quizás una manera sutil y anónima en tu modo de hacer las cosas?
Tal vez tu gratuidad callada ayude más al necesitado y no le haga sentir tan desplazado.
Dios te anima a poner el foco en el otro y no en ti cuando quieres ayudar


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