¿Quién me iba a decir a mi que mi hijo iba a acabar así?
Me gustaría estar a su lado, como cuando era pequeño, me gustaría cuidarlo, abrazarlo, estar a su lado en su camino, tocar sus manos, mirarlo a los ojos y preguntarle simplemente ¿cómo estás?
¿Cuántas veces tenemos la tentación de enmendar los tropiezos de los demás, sin pararme a conocer su situación?
¿Crees que sabes respetar/cuidar el camino de las otras personas?


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