Con el cierre del curso, nuestra comunidad ha vivido un tiempo especial marcado por el descanso, la convivencia y la misión compartida. El periodo estival ha sido ocasión para reencontrarnos en distintas localidades, fortaleciendo la vida comunitaria a través de celebraciones, encuentros fraternos y espacios de oración que nos recuerdan la alegría de caminar conjuntamente.
El verano también ha sido tiempo de misión intensa. Jóvenes, familias y comunidades han participado en diversas actividades nacionales e internacionales, compartiendo vida y fe con otros. Han sido semanas de servicio, acompañamiento y apertura a nuevas realidades, que nos animan a seguir bogando mar adentro y estando disponibles allí donde más se nos necesita.
Miramos con gratitud todo lo vivido: la riqueza de los encuentros locales, la fuerza de la fraternidad y la entrega generosa en misión. Ahora, con energías renovadas, nos disponemos a iniciar un nuevo curso con ilusión, sabiendo que la vida compartida nos impulsa siempre a dar un paso más allá.
Consejo Ejecutivo CVX-e




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