El pasado 17 de enero tuvimos un día de formación de CVX fue, para nosotros como pareja, un tiempo para disfrutar, sentir y saborear. Y realmente se cumplió. Desde el primer momento, acompañados por Sonia, María, y Carles, miembros del equipo de formación de CVX España, la acogida —planteada con la metáfora de un banquete— nos ayudó a entrar: un aperitivo de acogida sincera y un plato principal que nos invitó a mirar con profundidad en qué momento estamos personalmente y como
comunidad.
Des del primer momento, nos sentimos acogidos y reconocidos, compartiendo vida, experiencias y camino con personas de otras comunidades. Experimentamos la alegría de descubrir que CVX es realmente un lugar para seguir Jesús y contribuir a hacer un mundo mejor. Esta propuesta nos despertó emoción y esperanza: la posibilidad de vivir y ser Iglesia tal como la sentimos. A la vez, abrió una inquietud y un reto personal: entender la vida cristiana como un camino en movimiento, donde no nos podemos quedar instalados permanentemente en la casilla de salida.
Durante la sesión se nos presentó que ser CVX es un proceso de crecimiento en cuatro etapas —iniciación, fundamentación, discernimiento vocacional y vida apostólica— y en tres dimensiones inseparables: espiritual, comunitaria y apostólica.
A través de símbolos sencillos, pero muy elocuentes —los tres hilos de colores, los personajes del Momo y la Sama— pudimos visualizar como este camino es personal y comunitario a la vez, y como se vive no en línea recta, sino en espiral, volviendo a los mismos lugares pero desde una mirada nueva.
Al final, entre todos pudimos plasmar de forma visual y plástica, nuestro momento vital y comunitario, como signo concreto del proceso que estamos viviendo.
Al acabar el día, nos vamos con la convicción que estar a CVX nos da esperanza. Nos hace sentir que no estamos solos, que formamos parte de una Iglesia comprometida con el mundo y con los más pobres, sostenida por la presencia de Dios en medio de este tiempo histórico marcado a menudo por el egoísmo y el pesimismo. Sentimos que CVX es una oportunidad para que las brasas de nuestro camino personal vuelvan a encenderse y formen una sola llama capaz de dar calor y de ser Amor de Dios para los demás. Nuestro compromiso es acompañar y dejarnos acompañar. Aquí encontramos nuestro lugar, en la Iglesia y en el mundo.
Magali Cusi y Ramon Garcia Gay
CVX Berchmans en Barcelona



Gracias