Con ocasión de la celebración de nuestro día mundial y con unos días de antelación al día de la Encarnación, hoy 25 de marzo, en la comunidad de Sevilla convocamos el pasado domingo 22 de marzo, V Domingo de Cuaresma, el I Trofeo de familias abiertas al mundo. Ha sido la manera en que hemos querido celebrar y dar gracias a Dios, comunitariamente por muchas cosas, al menos por las siguientes: el regalo de nuestra vocación CVX, la incorporación de nuevas personas a nuestra comunidad, el camino recorrido con el proyecto Mambré y la visita del consejo de CVX en España.
Nos hemos reunido para celebrar que somos una comunidad de personas laicas que vivimos nuestra vocación cristiana inspirados por la espiritualidad ignaciana, acompañándonos en nuestro caminar a través de los grupos de vida, pero sabiendo que nuestra comunidad es más grande localmente, que se amplía en Andalucía y Canarias, en gran parte de España y en otras muchas partes del mundo. Celebramos que la espiritualidad ignaciana nos compromete desde el agradecimiento con el mundo con el que las tres personas divinas se determinaron en hacer redención, como nos muestra Ignacio de Loyola en la contemplación de la Encarnación de los ejercicios espirituales. Nosotros participamos de esa misión que hoy se ha hecho visible de forma sencilla y familiar en el torneo en el que participaron conjuntamente nuestras familias con algunos de los jóvenes del proyecto Mambré jugando al fútbol, al baloncesto, al pádel y participando todos de la gymkhana que nos ha organizado nuestra compañera Pili.
El ambiente ha sido familiar como aventuraba el nombre del torneo, en las canchas han jugado personas entre 83 y 8 años que han dado lo mejor de sí mismos en sus respectivos torneos y en la gymkhana que nos ha servido para ir conociéndonos mejor y acoger sobre todo a los que eran “nuevos”: los chicos de Mambré, las nuevas incorporaciones de la comunidad, nuestras propias familias y los rutas (Scouts) que se habían sumado a la celebración. Bajo un espléndido sol y con el corazón lleno de alegría nos hicimos una gran foto de familia tras la entrega de los trofeos.
El consejo de CVX-España se incorporó a la segunda parte de la jornada tras una mañana de trabajo intenso en el Centro Pedro Arrupe. En este segundo tiempo, hemos compartido el almuerzo y la eucaristía en los locales de pastoral Colegio Portaceli. Los grupos Magis y Arrupe han dinamizado la eucaristía y nos han pedido que recemos y reflexionemos sobre dónde hoy vemos signos de esperanza y qué frutos necesitamos y queremos pedir. Hemos pedido por las familias, por las personas que se han incorporado a la comunidad y, como no, ha habido varias peticiones por la paz, una paz desarmada y desarmante, que brote necesariamente de la justicia. Al final de la eucaristía, además de cantar y bailar con inspiración camerunesa, hemos agradecido al consejo su presencia en Sevilla desde el viernes y desde el consejo han agradecido la oportunidad de visitar y conocer nuestra comunidad. A los 10 años de Amoris Laetitia, recordamos que “la alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia”.
Eduardo Ibáñez
CVX en Sevilla





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