Hacia las 10 de la mañana, Antoni Parellada, presidente del comité catalán, nos dio la bienvenida a una jornada de celebración y encuentro de nuestra vida comunitaria y del carisma del don recibido con vocación universal.
Tras una oración inicial, José de Pablo, viceasistente mundial, nos invitó a observar cómo nuestra Comunidad discerne una misión que nace fruto de las asambleas vividas en Beirut, Buenos Aires y Amiens. Propuso que, ante las «3 P» (populismo, polarización y posverdad), los 23.000 miembros de la CVX en 80 países diferentes afrontemos el «nosotros» que queremos construir en términos de supervivencia, camaradería, amistad y comunión.
José, repasando la diversidad de la Comunidad en las diferentes realidades del mundo, señaló que la CVX son «personas entre Dios y yo». Respecto a Amiens, recordó que se formularon tres acciones —conectar, cooperar y colaborar— para trabajar cuatro aspectos clave: regiones, formación, fronteras/misión y participación.
A partir de todo ello, planteó dos cuestiones para la reflexión:
- Conectar, cooperar y colaborar: ¿Cómo?, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿dónde?…
- ¿Cómo crecer en mi comunidad local como miembro de la Comunidad mundial, laical, ignaciana y apostólica?
Después de la ponencia y de un rato de reflexión personal, los participantes nos saludamos con más calma acompañados de un café y una rica coca de azúcar. A continuación, compartimos la vivencia personal en grupos y, más tarde en asamblea, comentamos aquello que más nos había interpelado.
La comida fue temprano, pues a las 15:00 h debíamos unirnos a la oración internacional preparada por las comunidades del Líbano, Siria y Egipto, países actualmente inmersos en zonas de conflicto. Tras esta oración tan vivencial, nuestro presidente Toni Parellada nos presentó el nuevo logotipo de la CVX.
Para finalizar el encuentro de la Comunidad (CLC-CVX), compartimos la Eucaristía presidida por el propio viceasistente, José de Pablo, a quien acompañaron Pere Borràs y Marià Moragas.
Sergi Recasens, CVX Sagrada Família




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