El pasado junio se realizó la formación para guías/acompañantes de “El reloj de la vida”.
Nos juntamos en Madrid: tres relojeros y doce participantes, de diversos puntos de España (Madrid, Andalucía, Castilla, País Vasco, Baleares…) para conocer la herramienta y poner a punto nuestros relojes.
Hemos podido conocer (en presentaciones, encuentros, en la web/blog de CVX…) qué es el Reloj de la vida: Un conjunto de talleres pensados para mayores, que están en el atardecer de la vida y que abordan situaciones que pueden desencadenar sufrimiento.
¿Qué ha supuesto, personalmente, esta formación?
Primeramente, el encuentro. Conocer personas de otras realidades, con trabajos y dedicación diversas, con situaciones personales variadas. La riqueza del encuentro a través de las vivencias de cada taller. También la alegría de ver caras conocidas.
En momentos en que la realidad desborda, han sido unos días de calma. De dejar de lado preocupaciones y centrarnos en un aquí y ahora, que supone un regalo.
También, tiempos personales. De reflexión, de plegaria. De ver cómo Dios va tejiendo nuestras vidas, y va pisando a nuestro lado en cada momento: al reconocer los deseos, en aquellos a quienes perdonamos o pedimos perdón, en el sentido de nuestras vidas. El Señor acompañándonos mientras ponemos en hora nuestros relojes.
Finalmente, supone un empuje. Para implementarlo en nuestras realidades.
Y, como conclusión, un agradecimiento general. Por la experiencia. Por lo sentido. Por la posibilidad de acompañar grupos con esta herramienta y, sin duda, por el acompañamiento recibido desde el equipo del Reloj de la vida.
Lida Ferrer
CVX en Palma





Ha sido una buena experiencia de reconciliación y aceptación de nosotras mismas. También una ocasión para perdonar. Reconocer la bondad en los otros y recordar muchas personas que nos han hecho bien. Muchas gracias a los relojeros del taller y a los aprendices de relojería para que podamos ser útiles en poner la vida en hora.