Los pasados 23, 24 y 25 de octubre, más de 200 personas nos reunimos en Loyola para celebrar el encuentro comunitario de CVX España. Como anunciaba el lema, “Llamados por nuestro nombre”, nos encontramos personas de distintas edades y lugares pero unidas por un forma de compartir la fe en las Comunidades de Vida Cristiana.
La llamada de Dios a todos, todos, todos se hizo presente en las charlas del sábado por la mañana, de la mano de Loli y Fano, cada uno desde su propia personalidad y manera de sentir a Dios. Con gran ternura, Loli nos invitó a cuidar la escucha para recibir, alabar, hacer reverencia y servir, recordándonos que, en este caso, el orden de los factores sí altera el producto. También nos descubrió su forma de rezar a través de la creación artística: desde la búsqueda de materiales, la elección de textos, el proceso de pintar y aceptar con paciencia los errores. Fano, por su parte, con su entusiasmo y sentido del humor, nos ayudó a descubrir nuevos significados a través de sus juegos de palabras y nos animó a ser como regaderas: acogiendo la gracia de Dios, recibiendola y compartiéndola con los demás.
La tarde del sábado continuó de un modo más comunitario. Comenzamos con un camino contemplativo que nos ayudó a descubrir lugares importantes de la vida de San Ignacio y del santuario haciendo memoria de nuestras propias huellas, piedras y bifurcaciones, tanto personales como comunitarias. Después, en pequeños grupos, seguimos compartiendo nuestras vidas, manifestando que realmente las velas y el timón de nuestro propio barco son guiados por Dios. El día terminó con un concierto-oración que nos recordó que la comunidad se vive y se expresa mucho más allá de nuestras propias fronteras.
El domingo celebramos la Eucaristía, en la que Javier Castillo, SJ, nos emocionó al recordar las palabras que Jesús resucitado dirigió a María. Como a ella, Dios nos llama pronunciando nuestro nombre no a pesar de nuestras debilidades, sino a través de ellas. De hecho, varios compañeros realizaron sus votos temporales y permanentes, mostrando que la respuesta a esa llamada se hace concreta en nuestra comunidad.
Después pudimos recorrer la casa de San Ignacio. Yo tuve la suerte de estar acompañado por dos profesores del colegio San Ignacio de Loyola de San Sebastián que dinamizaron la visita con una representación teatral, invitándonos a sentir lo que sintió San Ignacio, a aceptar que nuestros planes a veces no son los de Dios, como nos invitaron el día anterior Doli y Fano, dejemos espacio a Dios en nosotros y así podamos proclamar con paz ese “Hágase en mí tu voluntad”.
Jose A. Sánchez
CVX-CPA en Madrid



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