Domingo 16 de marzo. Pedro, Juan y Santiago.

Aquella vez en el monte, mientras orábamos, algo increíble sucedió: su rostro resplandeció como el sol, su ropa se volvió blanca como la luz y escuchamos la voz de Dios. ¡Queríamos quedarnos allí para siempre! Pero Jesús nos recordó que debíamos bajar y seguir con la misión.

¿Has tenido momentos en los que has sentido muy cerca a Dios y has querido quedarte ahí?

Jesús nos enseña que no basta con vivir momentos de fe intensos, sino que debemos llevar su mensaje al mundo.

1 Comentario

  1. Mari Luz Córdoba Vico

    Desde la hondura de Dios, dejarnos transfigurar por Él