«Cada vez se mueve más, es como si estuviera deseando nacer ya. Estos movimientos en mi vientre son señales de cambio, de vida».
A veces las señales son claras como la patada del bebé y otras son sutiles como una brisa suave.
El reto de hoy es abrirse a recibirlas.
Me detengo un momento. Hago silencio. Respiro…
Escucho mi cuerpo…
¿Qué siento?
¿Hay algo en mi que se renueva?
¿Dónde noto que me llama Dios?


0 comentarios