Recientemente, hemos tenido una sesión sobre el Acompañamiento espiritual con M.ª Luisa Berzosa. El tema despertó bastante interés en nuestro entorno, y nos acompañaron varias personas de otra asociaciones y grupos de la ciudad, además de algunos compañeros de Valladolid y Salamanca. ¡Qué alegría una vez más ver cómo se ensancha el espacio de nuestra tienda, y unos y otros nos sentimos a gusto compartiendo reflexión, experiencia y eucaristía!
Inspirándose en la espiritualidad ignaciana, M. luisa comenzó invitándonos a hacer silencio interior y a preguntarnos: ¿Adónde he venido y a qué?, ¿Qué deseo me ha movido para estar aquí hoy? Ese era el lugar desde donde abrirnos a la escucha, con una actitud: “No te rindas; por favor, no cedas, porque la vida es tuya, y tuyo también el deseo, y quien te dio el deseo, te dará el poder”. (Benedetti). También antes del diálogo nos propuso otra pausa: ¿Dicho esto, ¿qué es lo más valioso del acompañamiento? ¿Y lo más desafiante? Al final, en actitud orante, de nuevo conectamos con aquello que nos había tocado por dentro. Así, no sólo habló del acompañamiento, sino que, de algún modo, acompañó a los participantes en la reflexión compartida que tuvo lugar.
En la experiencia vital cristiana tal y como S. Ignacio la entiende, ser acompañado es algo clave. Nuestro interior está habitado de luces y sombras, sentimientos, impulsos y mociones, que hay que discernir, para valorar y elegir. Es por ello que acompañamiento y discernimiento se requieren el uno al otro, van de la mano.
Desde el otro lado, acompañar al modo ignaciano, es aprender a reconocer cómo el Señor trabaja en esa persona concreta, y cómo lo hace de forma adecuada a su historia, a su personalidad, a su momento vital, a sus deseos más profundos, y a su conciencia; de forma original e irrepetible. Y ahí entramos en tierra sagrada ante lo que hay descalzarse.
Dado que la mediación del acompañamiento es la escucha, atenta y acogedora, que no juzga, ni crea dependencia, que no sustituye, ni da soluciones, esto requiere del acompañante: empatía, aceptación incondicional de la persona concreta, autenticidad, profundo respeto, y coherencia con lo que no es el acompañamiento: ni encuentro de amistad, ni terapia psicológica.
Mucho más compartió M. luisa sobre el tema. Además, transmitió muy valioso: a sus más de 80 años, ni se rinde, ni se acomoda; sigue viajando desde Roma a cualquier lugar donde se la reclama; acompaña online a cuantos se lo piden, son muchos, por cierto, priorizando a los más vulnerables por la razón y circunstancia que sea. Siempre alegre, generosa y agradecida; ligera de equipaje. El entusiasmo que esta mujer madura contagia, resultó inspirador y alentador a una comunidad como la nuestra donde la mayoría ya peinamos canas, y a veces, podemos estar tentados del realismo sobre lo que la edad pesa y limita.
La jornada resultó sugerente, gozosa y gratificante.
Rosa Cubillo
CVX en Burgos


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