Caminos para la esperanza

Las CVX en Valencia, formada por la CVX San Ignacio y CVX Ignacio Ellacuría, celebramos hace unos días una eucaristía conjunta, para conmemorar el 33 aniversario del fallecimiento del padre Pedro Arrupe, una persona que sigue siendo iluminadora en este momento histórico.

Japón, sus experiencias de cárcel, la bomba atómica, su contacto con la cultura nipona (inculturación) y su espíritu incasable de hombre de diálogo le fueron marcando hasta convertirse en el nuevo general de la Compañía de Jesús (1962) en pleno Concilio Vaticano II; un espíritu osado, rompedor, creativo, que de alguna manera relee a Ignacio de Loyola para el mundo de hoy.

Fue un hombre auténtico y, por eso, creíble: su profunda espiritualidad alimentaba su dimensión profética de compromiso Fe-Justicia. Pero no fue por una mera convicción ideológica, sino que nació desde alguien profundamente unido a Jesús. Su vida y su mensaje se resume en sus últimas palabras, un programa actual para todos: «Para el presente amén, para el futuro aleluya».

Particularmente agradecida le estamos la CVX, pues supo intuir por dónde había de caminar el laicado de espiritualidad ignaciana, impulsando y animando la transformación de las Congregaciones Marianas en lo que hoy es la Comunidad de Vida Cristiana. Pedro Arrupe encarnó plenamente en su tiempo lo que fue el lema de la Asamblea Mundial de CVX en Amiens del pasado verano, supo “discernir caminos para la esperanza”.

Ha valido la pena encontrarnos en torno a la Eucaristía para celebrar la alegría de sentirnos comunidad y renovar nuestros particulares “caminos para la esperanza”.

Rocío López

CVX San Ignacio en Valencia

0 comentarios