Una buena noticia: ¡ya falta menos para el Ecocamp 27!
Para animaros a participar, os comentamos qué ha supuesto el Ecocamp 26.
Nos encontramos en Litago, un pequeño pueblo en la falda del Moncayo. Gran parte de los participantes son veteranos que ya participaron en el Ecocamp’25 y los nuevos tienen claro que repetirán la experiencia. Somos 21 participantes: 2 de Madrid, 4 de Barcelona, 1 de Gijón, 2 de Valladolid y el resto de Zaragoza.
La organización y la acogida por parte del equipo local de familia y de la comunidad de Zaragoza han sido espléndidas. ¡REencuentro para muchos y nuevas incorporaciones para otros! Un encuentro muy agradecido.
Comenzamos la experiencia el jueves por la tarde, con una visita al Real Monasterio de Santa María de Veruela, donde Gustavo Adolfo Bécquer estuvo convaleciente. Un oasis arquitectónico en la falda del Moncayo: su sobriedad, claustro y jardines supusieron un inicio muy agradable para lo que nos esperaba en esos cuatro días en común.
El viernes, Javier y Menchu organizaron una magnífica excursión donde tuvimos la oportunidad de escuchar el agua del barranco cercano, el fluir de las hojas y la atención a todo aquello que la naturaleza nos ofrecía. ¡Y pudimos acabar con un bañito en la piscina, lo que agradecimos un montón! Cada día había un equipo encargado de preparar la comida, poner la mesa y recoger la cocina, trabajo en equipo!!.
La mañana del sábado, Marta y Javier centran la oración en el pasaje de los lirios del campo. Y fue Fernando quien nos deleitó con una charla sobre “la revolución de los lirios” en la que unas 10.000 personas en la Edad Media (las beguinas, Hildegarda de Bingen, Beatriz de Nazaret, san Francisco de Asís, santa Clara…) cambiaron el curso de la historia y de la Iglesia. Pudimos participar de una dinámica para crear un poema a partir de 40 palabras escogidas al azar, pero que al final resonaban en cada uno de nosotros como el pasaje de los lirios.
Javier y Menchu han preparado diversas dinámicas que nos cuestionan y nos ayudan a hacer nuestra vida familiar más ecológica: tomamos conciencia del greenwashing, vemos cómo nos situamos ante los puntos propuestos por Izaguirre… Volvemos a la década de los ochenta. Se considera que el consumo de recursos y la producción de CO2 que había en la década de los ochenta eran sostenibles para el planeta, no así el actual.
Y por la noche, Rocío nos preparó una velada divertidísima donde, tras serias vicisitudes, los tres equipos (casi sin hacer trampas) conseguíamos los preciados Ecopoints.
El domingo, Pablo y Marisol nos pusieron en contexto el Cántico de las Criaturas de Francisco de Asís y finalizamos con una danza contemplativa. Y tuvimos la oportunidad de compartir la misa en Litago con la comunidad del pueblo, descubriendo una comunidad viva y muy acogedora.
Han sido unos días magníficos, de reflexión sobre la ecología, la espiritualidad y mucha convivencia.
¡¡Gracias, CVX Zaragoza por vuestra disposición y empeño en hacer posible el ECOCAMP!!
Piluca Muro y Marisol Ortiz
CVX Pere Favre (Barcelona)
Si el año pasado fue un sueño cumplido, esta segunda edición del ECOcamp ha sido la confirmación de una experiencia sencilla, pegada a la tierra, espiritual, comunitaria y familiar. Tras intentar otras fechas que no nos encajaban, pudimos realizar el ECOcamp en torno al primer fin de semana de julio, en Litago, al pie del Moncayo. Participamos 21 personas de Barcelona, Valladolid, Madrid y Zaragoza.
Empezamos visitando el monasterio cisterciense de Santa María de Veruela, lo cual nos situó en lo especial que es este entorno, y por la noche hicimos oración bajo un cielo estrellado. La mañana del viernes la dedicamos a una excursión por el barranco de Morca, caminando junto a un riachuelo con pequeñas cascadas, sumergidos en un frondoso bosque. La tarde fue tiempo para dos dinámicas divertidas, que nos hicieron reflexionar sobre nuestro estilo de vida, y por la noche visionamos el documental de David Attenborough «Una vida en nuestro planeta», donde explica los cambios que hemos provocado en la biosfera durante las últimas décadas.
El sábado, tras la oración, nos centramos en «la Revolución de los lirios», un tiempo especial en la historia de la Iglesia durante la Edad Media, y por la tarde otra dinámica nos desveló las estrategias de greenwashing que emplean muchas empresas para camuflar el impacto de su actividad. Por supuesto que la noche fue momento de fiesta, no nos reíamos tanto desde hacía tiempo.
El domingo empezó con otra oración, que incluyó danza contemplativa. Luego acudimos a la misa del pueblo, realmente especial, y terminamos con otra dinámica basada en diversas propuestas que hace José Eizaquirre a quien quiera vivir un poco más ecológico. En la evaluación final se valoró la buena disposición de todos/as, el sentimiento de comunidad, las conversaciones profundas, el contacto con la naturaleza (hasta un zorro nos visitó), y el estilo de vida sencillo. Tenemos ganas de repetir el año que viene, intentaremos construir la experiencia de forma más cooperativa, y procuraremos comer un poco más eco.
Javier San Román
CVX en Zaragoza



Gra cias