Ecos del encuentro en Celorio

El sábado 12 de octubre nos reunimos en Celorio (Asturias) un numeroso grupo de miembros de las comunidades de Vigo, Coruña, Salamanca, Burgos, Valladolid, Oviedo y Gijón. Este encuentro, organizado y preparado con mimo por la Coordinadora Territorial del Noroeste, buscaba pasar por el corazón y compartir lo vivido en la Asamblea de Málaga. Contábamos con un nutrido grupo de personas que habían vivido la experiencia malagueña y era una oportunidad única para revivir la Asamblea a través de sus testimonios.

Algunos de los participantes llegamos a la casa de Ejercicios el viernes por la noche, por lo que ya comenzamos a disfrutar del encuentro y de las animadas conversaciones. El sábado, tras el desayuno y la acogida del resto de participantes, iniciamos el día con una preciosa oración. A continuación, Tucho nos habló sobre la Unidad de Apoyo a la Misión, y a través de una potente imagen de una bandada de estorninos nos recordó que cada miembro de CVX es único y diferente, pero que juntos formamos un Cuerpo Apostólico y creamos algo nuevo y distinto.

Movidos por la emoción y llenos de agradecimiento por lo compartido, comenzamos en silencio y en pequeños grupos, un camino contemplativo por la casa de Ejercicios, donde íbamos encontrándonos con una representación simbólica y preciosa de las líneas de misión CVX: Migraciones, Mujeres, Diversidad, Familia, Ecología, Formación, Espiritualidad, Jóvenes y Compromiso socio-político. Fue un rato precioso de agradecimiento por tanta vida comunitaria, de volver a sentirse llamada a servir en las fronteras, de confirmación de nuestra vocación personal, de alegría y confianza en Dios y de hacerse disponible para la misión.

Tras este camino, “los doce apóstoles” compartieron lo vivido en Málaga. Sonia Abreu (Gijón) comentó su experiencia de colaboración con Belén en el equipo de diseño de la Asamblea y expresaba con emoción cómo habían sido testigos del paso del Espíritu al convertirnos en una sola Comunidad. Y resaltaba una frase “Donde no llego yo, llegan otros”. Jesús (Burgos) expresaba con gratitud cómo la metodología seguida en la asamblea (oración, silencio, conversación espiritual) le había ayudado a vivir con intensidad esos días. Cristina (Valladolid) nos contaba que Málaga había sido su primera asamblea y que tras los miedos iniciales, había confirmado su vocación CVX y vive con esperanza el horizonte de la CVX-E. Mª Jesús (Burgos) vivió en Málaga una gran experiencia de aprendizaje y se siente más entusiasmada con la Comunidad. Benito (Salamanca) vivió esos días como traductor del presidente Mundial y como representante de la línea de “Diversidad sexual y de género” Resaltaba la experiencia del Camino de Emaús y la emoción de ver cómo la Asamblea ratificaba esa frontera, convirtiéndola en línea de misión institucional. Chus (Burgos) nos habló de su experiencia enriquecedora de compartir con el Euroteam, la presidenta de CVX Francia, Mª Luisa Berzosa…Óscar (Valladolid) nos contó emocionado dos momentos que le habían marcado profundamente: la Eucaristía en el astillero y la homilía de Seve y cómo todo lo que le rodeaba le lanzaba a “bogar mar adentro” confiadamente y sin miedo. María Noel (Coruña) acudió a la Asamblea como delegada y coordinadora del Noroeste. Allí recibió el encargo de formar parte del equipo de redacción de las recomendaciones a la Comunidad. Al principio, lo vivió con cierto temor por esa responsabilidad, pero después esos miedos fueron desapareciendo y llegaron al acuerdo de esas 24 recomendaciones, que han de señalar el camino del Consejo y de la CVX-E. Jose (Gijón) vivió la asamblea como delegado y candidato, finalmente elegido, y condensaba en dos mociones lo vivido: sorpresa y responsabilidad. Siente que la Comunidad está llamada a servir en las fronteras, y que cuando nos unimos, el Señor nos hace grandes, por eso su necesidad de “todos, todos, todos…”. Tucho (Coruña) nos emocionó con sus palabras entrecortadas por la emoción y las lágrimas.  Javi Luna (Gijón), candidato y ahora vicepresidente, destacaba la fuerza de los símbolos utilizados en la Eucaristía final de la asamblea: el Cristo de Javier con su mirada, sus heridas y sus llagas, la barca y esa llamada a subirnos a ella y a “horizontear”.  Y la emoción desbordada al sentirse apoyado y rodeado por toda la Comunidad alrededor del nuevo Consejo. Rosa (Burgos) compartió su asombro al descubrir una Comunidad más madura, pero no de vuelta de nada. Una Comunidad con ilusión, con ganas y con nuevos retos en el horizonte.

Con el corazón lleno y el estómago vacío, nos fuimos a comer.

Por la tarde, compartimos en conversación espiritual las mociones sentidas durante la mañana. Teníamos necesidad de compartir nuestra alegría, y así se sintió en el plenario posterior.

El día aún nos reservaba más sorpresas con la llegada de más personas queridas, de turismo por Asturias el pasado fin de semana: José Mari Riera y Aurora, Chusa y Álvaro, Fátima y Suffo; y Pep Baquer, que celebró emocionado la Eucaristía final, animándonos a volver a los documentos del Vaticano II.

Un feliz reencuentro que puso punto final a un precioso y soleado día.

Ana Sarmiento

CVX en Gijón

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