En el primer fin de semana de febrero, hemos celebrado en la CVX Caná de Madrid un retiro en clave de Ejercicios, que nos ha permitido disponer de un tiempo de soledad y oración para encontrarnos cada uno de nosotros con el Padre, que el ruido del día a día nos dificulta hallar.
Aparte de los miembros pertenecientes a nuestra Comunidad, hemos podido compartir en este retiro nuestra espiritualidad ignaciana con compañeros y amigos externos a la comunidad que hemos invitado a participar en este espacio personal de encuentro.
Para ello, nos desplazamos durante tres días a un lugar privilegiado, como es la Casa de Espiritualidad de Salamanca, siendo guiado el retiro por Inocencio Martín SJ, antiguo asistente nacional de CVX, y gran experto en nuestra espiritualidad.
Chencho nos orientó el retiro basándose en tres escenas clave de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. La primera fue el Principio y Fundamento (EE 23). Se nos invitó a trabajar sobre cómo Dios nos sueña a cada uno de nosotros exactamente tal y como somos, y sentirnos amados por él con la mirada de una madre a su hijo. Dios me ha creado porque ha amado. Pedimos al Señor que nos permita vernos como él nos ve, y realizar el sueño que tiene para nosotros.
La segunda fue cómo el llamamiento del rey temporal nos ayuda a contemplar la vida del Rey eternal (EE 91-98). Revisamos la presencia continua de Dios en nuestra historia, y nos reconocemos salvados y acompañados. El Espíritu nos llama a cada uno en particular, y nos invita a trabajar con él en la construcción de su Reino, a cada cual de forma personalizada. Se nos invitó a escuchar con atención, para descubrir cómo se concreta esa llamada en cada uno, partiendo de nuestro propio entorno y circunstancia.
La última escena fue la contemplación para alcanzar amor (EE 230-237). Sentirnos creados, amados y salvados nos invita a ofrecernos a nuestro Señor, para colaborar con él. Solicitamos el conocimiento de tanto bien de Él recibido, que podamos reconocer el mismo, y que en todo amemos y sirvamos. Un amor cristiano reflejo de cómo nos ama Dios (afectivo), y concretado en el servicio a los demás (efectivo). Y que debemos mostrar en todos los aspectos de nuestra vida, sabiendo contemplar la presencia de Dios en cada momento. Se nos destaca para ello la importancia del examen diario, como medio de encontrar y reconocer al Señor en cada día vivido.
Este retiro nos permitió gustar de grandes momentos personales de oración, en el silencio propio de los Ejercicios, donde cada uno de nosotros, en íntimo coloquio con el Padre, revisó su vida pasada y su momento actual, ofreciéndonos a aceptar su llamada, esperanzados de contar con su compañía en todo momento. Porque él nos amó primero, y queremos adorar y confiar.
Adicionalmente, pudimos disfrutar de un paseo nocturno contemplativo por lugares ignacianos destacados en Salamanca, donde Chencho nos ilustró sobre historias y anécdotas de la presencia de la Compañía de Jesús en esta cuidad.
Hemos salido muy agradecidos y confortados con este retiro. Vemos muy necesario disponer de un espacio de encuentro personal con nuestro Padre, reservándonos tiempo de calidad para ello. Necesitamos una fuerte experiencia interior de oración como base para la realización efectiva de la misión que Dios nos ofrece a cada uno.
José Antonio González
CVX Caná en Madrid


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