Encuentro CVX Tiberíades en Alicante y CVX en Albacete

El pasado miércoles 16 de marzo, nos unimos vía videoconferencia, las comunidades de Tiberíades ( Alicante) y Albacete. El objetivo era compartir vida: esos momentos de oración cotidiana, que nos hacen sentirnos acogidos y amados por el Señor; ponernos al día, compartiendo lo que el Espíritu posa en nuestros corazones. 

Como muchos sabéis CVX Tiberíades es nuestra comunidad madrina. Ellos fueron los que dijeron «Sí» a la misión de compartir con los de Albacete, el modo y orden de vivir en comunidad esta espiritualidad. En mi caso, hacía mucho tiempo que no había tenido contacto con ellos y los días previos, ya estaba con cierta ansiedad por tener este encuentro; cuánto qué agradecer, cuánto compartido y cuántos buenos recuerdos. 

La reunión empezó guiada por el bueno de Carles, que enseguida nos puso en «modo y orden» para que la reunión fuera por el camino propuesto de compartir como grupo de vida. Desde el comienzo, ya ardían nuestros corazones, sabiendo y comprendiendo que si «dos o más os reunís en Mí nombre, Yo estaré en medio de vosotros.» El compartir en el grupo de vida, tiene eso, que el Señor está en medio de nosotros. Por eso, es muy importante orar y haber orado antes de compartir, para que lo compartido venga del Señor. 

En estos días de Cuaresma, Jesús en el Evangelio nos pregunta: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?».«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es». Él dijo:«Creo, Señor «.Y se postró ante él». Con esta afirmación me interpelas a mí, a decir: Sí, creo que eres Tú el que hablas y te reconozco en cada palabra que me compartes en lo orado por mis hermanos de comunidad. Lo compartido se convierte en palabras de AMOR de nuestro Señor. Efectivamente, fue una alegría SENTIRTE en medio del grupo, y aunque sea por videoconferencia, Tú haces que nuestros corazones ardan de gozo y en lo que nos hablas por medio de los hermanos, nos curas con Tus palabras: «El que está hablando ese Soy…»

Siguiendo con nuestra dinámica de grupo, tras apuntar e ir discerniendo lo compartido, la reunión pasó a segunda ronda y después una última ronda de conclusión, en la que se impregnó el ambiente de palabras de gratitud por todo el bien recibido.

Recuerdo, que en una Pascua en Salamanca, que buenos recuerdos, Inocencio Martín S.J. , nos compartió que la Fe está muy unida a la Gratitud, «La Fe es gratitud», nos dijo; a lo que yo añadiría que también es Libertad. La Fe es Libertad y Gratitud: «¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿Dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado»

En nuestros encuentros de comunidad, CONTIGO en medio de nosotros, nos curas con TUS palabras y nos das la libertad para que por medio de nuestra Fe demos Gloria a Dios (agradecimiento) para ser Salvados. Así, mediante nuestra Fe (Libertad y agradecimiento) damos nuestro: “SÍ, CREO.”, y al reconocerte, somos SALVADOS, no sólo curados, (…tu fe te ha salvado»). 

Una vez SALVADOS, nos envías a la misión: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado»,  «Coge tu camilla y anda», «Anda y no peques más», «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más». Si pecar es ausencia de AMOR, nos aminas a: “no dejes de amar”. Pero si vuelves a tropezar vuelve mí, vuelve AMAR, «Soy yo, el que te está hablando, ese Soy», en medio de vosotros, la comunidad.

El encuentro terminó dando gracias y Gloria a Dios: «El Señor ha estado grande y estamos alegres…», con la alegría de sentirnos de nuevo Salvados, y comprometidos a no dejar de Amar, con profundo deseo de encontrarnos de nuevo.

Hoy en nuestro día mundial, quiero agradecer a María, aquella muchacha humilde de Nazaret, que con su Sí al Señor, el más importante de la Eternidad,  y su ejemplo de confianza en el Señor, nos anima a seguir diciendo nuestros “SÍs” cotidianos para no dejar de AMAR. 

Dios te salve, María, 

llena eres de gracia;

el Señor es contigo.

Bendita Tú eres 

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un abrazo en el Señor.

Francis Salto

CVX en Albacete.

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