Tiempo de sincronizar la vida. Reloj de la Familia, Cvx en Granada

El día 29 de Junio de 2025, Cvx en Granada, ha concluyó el taller, «Reloj de la Familia», que durante todo este curso ha venido realizando. Una experiencia que por primera vez se hace desde nuestra comunidad.


Comenzábamos allá por el mes de Octubre del año pasado con un grupo de familias amigas que decidieron, ante el curso que iniciaban, hacer este taller.


Formamos un grupo que, desde hace más de treinta años, vive la fe juntos, con todo lo que los ciclos de vida de un grupo dan en ese tiempo.


Quizá el reto más grande para realizar este Reloj sea el de conocernos demasiado, porque hemos tenido que deshacernos de la concepción que tenemos de cada uno y abrirse a lo que se comunica y se comparte con mirada nueva. Tengo que reconocer que el Espíritu nos ha acompañado y hecho acto de presencia.


Vuelvo a cotejar que, cuando uno se dispone, dejando preconcepciones y miedos a un lado, y lo hace por el «para» de Dios, la vida se abre y se le regalan a uno dones que desconocía, recibiendo más de lo que uno da.


Como el nuevo proceso de crecimiento de Cvx nos dice, en cada persona, y por ende en la pareja, grupos, comunidades…, la vida avanza en una especie de espiral, hacia dentro y hacia fuera. Que ese recorrido es constante durante toda nuestra vida, porque en ella hay momentos para todo proceso, cambiante y a la vez parecido, pero cada situación nunca vuelve al punto de partida.


Pues bien, hemos tenido la ocasión de revisar nuestros proyectos, que son distintos de los que comenzamos hace treinta años y que mantienen, a su vez, los mismos principios, amor, fidelidad, disponibilidad, perdón. Queremos seguir apostando por la familia, ahora sincronizada.

Estas son algunas valoraciones:

“Repasando las mociones, nos hemos dado cuenta que el taller nos ha sacado de nuestra zona de confort, y esto nos ha hecho crecer.


Nos gusta haber comprobado que no vivimos aislados, sino que, sentimos, en lo básico, los mismos movimientos que las otras parejas, que compartimos las mismas dinámicas o parecidas. Esto nos hace entendernos mejor.


Hay una dinámica que especialmente nos ha gustado, la construcción de la isla con memoria agradecida de nuestra historia de amor.


Hemos estado sesiones más conectados y otras más decaídos, pero visto desde la distancia, hemos aprendido mucho. Nos gustan este tipo de talleres interactivos, y nos ha faltado tiempo pese a que se ha realizado en los plazos correctos (sensación de querer más)


En definitiva, estamos agradecidos del espacio y tiempo compartido, esto no ha ayudado mucho.”
(E.C)

«Para nosotros, Lidia y Francisco, participar en este taller ha sido, ante todo, una oportunidad y un regalo. Un tiempo regalado por el Espíritu del Señor, que nos ha permitido parar, mirar, escucharnos y sincronizar nuestras vidas en clave de fe y de comunidad.

Compartir la Vida —así, con mayúsculas— es siempre una experiencia transformadora cuando se hace en clave de encuentro profundo, y este Reloj de la Familia ha sido precisamente eso: un espacio de encuentro, de escucha, de apertura y de comunión. Nos hemos sentido acompañados en cada paso, no solo por el Espíritu, sino también por dos personas que son parte de nuestro caminar desde hace tantos años: Gema y Gerardo. Su presencia ha sido un verdadero don, por su disponibilidad, por su testimonio de vida, por su formación —teológica y espiritual— y por su capacidad de crear hogar, de abrir su casa y su corazón, de hacer comunidad real.

Gracias a este itinerario, hemos podido abrir nuestros corazones con confianza, sabiendo que seríamos escuchados y acogidos sin juicio, con respeto y con cariño. Esto ha hecho posible un clima de libertad y de verdad, donde hemos podido profundizar en nuestro proyecto familiar, renovarlo, y descubrir nuevas claves para seguir apostando por lo esencial.
Queremos dar las gracias de corazón a todas las personas que han pensado, diseñado, creado y compartido este itinerario. Sabemos que hay mucho trabajo, dedicación, discernimiento y entrega detrás de cada paso de este camino. Y gracias también por ofrecérnoslo con tanta generosidad.

A nivel de pareja, este taller ha supuesto un reencuentro y una renovación de nuestro vínculo. Y a nivel familiar, nos sentimos fortalecidos y más conscientes del valor de lo que compartimos, sabiendo que esa armonía que buscamos y cultivamos también repercute en nuestra hija e hijos, y en quienes caminan cerca de nosotros.


Ojalá este haya sido solo el primero de muchos Relojes compartidos en comunidad. Porque, como tantas veces hemos dicho, lo importante no es el tiempo que pasa, sino cómo lo vivimos. Y este tiempo ha sido pleno, ha sido gracia.
Con cariño y gratitud profunda»
(Lidia y Francisco)

«El Reloj nos ha reseteado, nos ha rememorado el pasado, nos ha hecho ser conscientes del presente que vivimos, para lanzarnos al futuro que nos gustaría. Repasar nuestro proyecto, y darnos cuenta de que Dios siempre ha estado, en los tiempos de invierno y en los que todo florece, nos alegra y da mucha fuerza.
Nos ha servido mucho.»
(Paco y Antoñita)

«La oportunidad de tener el reloj en nuestra casa posibilitó que nuestro hijo con discapacidad y el de otro matrimonio también formaran parte del taller y no fuera un impedimento para realizarlo. Han sido momentos de encontrarnos, de sorprendernos, de aprender a escuchar y a callar, de consolar y de orar juntos. Tiempo de dejarnos moldear por nuestro Dios que nos quiere con locura y nos sueña mejores para mejorar nuestro mundo desde nuestra vocación familiar.»
(Gema)

Terminamos la celebración final de este Reloj en la catedral de Granada, nuestra iglesia diocesana, celebrando la renovación de las promesas en la capilla del Cristo de la Esperanza, gracias al acompañamiento de nuestro amigo y sacerdote de la diócesis, Eduardo García.

Gerardo Hispán

CVX en Granada

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