El domingo 15 de junio tuvimos Asamblea de fin de curso en la CVX Zaragoza. El día estuvo marcado por muchos sentimientos. Por una parte, la tristeza por el fallecimiento de Miguel, presidente del Consejo, tan sólo dos semanas antes. Pero esa tristeza estuvo teñida de esperanza y de consuelo por saber que espiritualmente le seguimos teniendo muy cerca. Al mismo tiempo pude percibir, y creo que lo hicimos todos, un fuerte sentimiento de unidad como comunidad, de agradecimiento por la labor del Consejo (especialmente dura en las últimas semanas) y por todo lo vivido a lo largo del curso.
Durante la mañana, cuatro equipos apostólicos: Ecología, Migraciones, Espiritualidad y Familia nos presentaron los logros y dificultades experimentados durante el último curso, y los retos de futuro que se plantean. Luego, en el tiempo de oración personal y en el compartir en pequeños grupos revisamos aquello que nos había resonado interiormente de esas presentaciones. Yo personalmente sentí, y muchos otros lo expresaron también, que todos participamos de una misma Misión expresada en diferentes tareas, que en todo lo que nos contaron los equipos apostólicos estamos de algún modo participando toda la comunidad, y que las pequeñas tareas cotidianas personales forman parte también de la misión comunitaria.
En la Eucaristía se expresó lo vivido a lo largo de la mañana. La celebró Balta, nuestro asistente, quien colocó la foto de Miguel en el altar haciendo visible ese fuerte sentimiento de su presencia espiritual que he comentado antes.
En septiembre celebraremos junta extraordinaria para elegir presidente del Consejo, y desde ahora os pedimos ayuda con vuestra oración para que el Señor nos guíe en ese proceso de elección.
Pilar Lacruz
CVX en Zaragoza



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