Somos los proscritos de la sociedad por nuestras profesiones; recaudadores de impuestos, pastores, ladrones, prostitutas… Nadie nos ha enseñado la ley, ni hemos tenido acceso a otros oficios, aunque nos hubiese gustado ganarnos la vida de otra manera.
¿Es la sociedad en la que vives justa y equilibrada?
¿Piensas que quien roba o se prostituye lo hace por gusto?
¿Cómo puedes contribuir tú a generar justicia?
Jesús come con los pecadores, les acoge, les enseña. No cree que son “gente tóxica”. Solo el amor los cambiará.


0 comentarios