Yo Juan, soy testigo del amor de Jesús, un amor que no tenía límites. Me llama «el discípulo amado», no porque sea mejor que los demás, sino porque me he dejado amar por Él.
He descubierto en Jesús algo que me hace permanecer junto a Él hasta el final.
Y tú, ¿eres una persona en quien los demás pueden confiar incondicionalmente?


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