Soy Lázaro, hermano de Marta y María. Vivimos en Betania, y somos buenos amigos de Jesús.
Gracias a Él, pude volver a la vida.
En Lázaro se personifican las muertes del mundo. Cuando no existe un futuro. Cuando el miedo vence al amor. Cuando sólo hay cruz.
Mirar a Lázaro en esta Cuaresma es atisbar que su vida resucitada es posible también para todos los que la vida los lleva a tumbas cerradas.


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