Silencio… Aún resuena en mi cabeza el ruido de la losa cerrando su sepulcro, el llanto de María…
Pero me niego a perder la esperanza.
Al contrario de los que estuvieron al pie de la cruz, sé que esto no es el final, que aún queda mucho por vivir junto a Él.
En este día de silencio y vacío es un buen momento para recordar mi historia personal de amor con Jesús, para hacer memoria agradecida de lo vivido con Él, por Él y en Él.


Gracias
Interiorizar agradecida mi historia