Sábado 22 de marzo. Mercader del Templo.

Trabajo como comerciante en el templo de Jerusalén. Para mí, esto es solo un negocio, una manera de ganarme la vida. Un día, entró un hombre y volcó mis mesas, derramando las monedas por el suelo mientras gritaba que habíamos convertido la casa de su Padre en un mercado. Me siento indignado… pero algo me hace preguntarme: ¿Y si tiene razón y nos hemos olvidado de lo que realmente importa?

¿Has convertido tu relación con Dios en una simple costumbre o en una rutina sin sentido?

¿Qué “mesas” necesitas volcar en tu corazón para hacerle hueco a Dios?

1 Comentario

  1. Mari Luz Córdoba Vico

    Soltar para dejatme habitar