Viernes 21 de marzo. José de Arimatea.

Soy un hombre con recursos y miembro del Sanedrín.

Seguí a Jesús desde la distancia, sin hacer ruido, en silencio, tenía miedo de lo que podrían decir.

Pero cuando lo vi en la cruz, supe que no podía quedarme callado. Me armé de valor, fui a Pilato y pedí su cuerpo para darle sepultura. Ya no podía ocultar mi fe.

¿Sientes miedo de expresar tu fe por lo que puedan pensar o decir los demás?

Hoy, da un pequeño paso adelante: simplemente hablar con alguien sobre lo que significa para ti creer en Dios.

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