Aquella tarde oscura y extraña me ordenaron comprobar que aquel hombre colgado de la cruz había muerto. Atravesé su costado con mi lanza… y al punto brotaron sangre y agua.
Al ver aquello fui consciente de que había traspasado el corazón de un hombre bueno y eso cambió mi vida para siempre.
¿En qué momentos de tu vida cotidiana, de tu trabajo, tus estudios, tu familia… descubres la presencia de un Dios bueno que transforma y da sentido a tu vida? Haz memoria de todos esos signos de la presencia de Dios en tu vida.


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