Accesibles, como el Padre bueno

Por Miguel Ángel Valero Duboy

Doctor ingeniero de telecomunicación, profesor de universidad y especialista en accesibilidad

Una persona accesible, en el lenguaje cotidiano, es alguien siempre próximo, cercano, dispuesto a escuchar, comprender y empatizar y, quizás, aportarnos alguna ayuda o apoyo. Lo mismo ocurre con el Padre Bueno que está siempre ahí, próximo de mil maneras y haciéndonos saber que siempre contamos con Él, que nunca quedamos atrás.

Por su parte, la condición de accesibilidad, por ejemplo, la de un producto, servicio, un documento, un contenido o un entorno físico, es aquella que logra que éstos puedan ser disfrutados por todas las personas con independencia de su capacidad cognitiva, física o sensorial y en toda circunstancia. Este requisito exige un enfoque centrado en la persona en todas las fases de análisis, diseño, desarrollo y evaluación de forma que la población usuaria pueda percibir, comprender el funcionamiento y manejarse de forma sencilla, eficiente, satisfactoria y segura.

A primera vista, pudieran parecer dos planos diferentes el de la accesibilidad humana y el de la accesibilidad técnica. Sin embargo, todo confluye en la motivación esencial: la persona. En consecuencia, esforzarse para que la tecnología, los entornos y los productos sean accesibles no es solo un requisito técnico, legal o de mercado, sino una motivación ética, de inclusión de la población, fraterna, sabiéndolo o no, hacia la construcción de ese Reino de Dios, en el que todas las personas somos importantes, tenemos dignidad y derecho a participar.

Creemos en un derecho universal de acceso a la salud, a la educación, al empleo, a la cultura, a la vivienda, al transporte, entre otros, y por ello la condición de accesibilidad es determinante en el contexto actual. Las tecnologías de la información y las comunicaciones, tales como la web, los dispositivos móviles, los terminales punto de venta o autoservicio, las redes sociales, la televisión y los aparatos electrónicos pueden ser propulsores o pueden ser barreras para la inclusión de una persona. Esto se acentúa aún más si es mayor, está en situación de dependencia, tiene una discapacidad o pertenece a un colectivo en riesgo de exclusión. La autonomía personal, nuestra capacidad de autogobierno, participación y toma de decisiones individual requiere de una accesibilidad plena en cuyo alcance todos tenemos un papel, como usuarios o profesionales, agentes de inclusión.

Los productos de apoyo tradicionales, tales como unas muletas, unas gafas, unos audífonos, una silla de ruedas o una rampa han contribuido fuertemente a que muchas personas puedan desplazarse, comunicarse y relacionarse con los demás y con el entorno. Ya en los tiempos de Jesús de Nazaret se señalaba la exclusión que puede suponer para la persona ciertas limitaciones en la capacidad intrínseca, cognitiva, sensorial o física y cómo cualquier contribución a la participación en la sociedad, es, por tanto, determinante para su dignidad y desarrollo humano.

Modernamente, no es aceptable que un producto, entorno o servicio tenga carencias de accesibilidad, puesto que su diseño y desarrollo inapropiado es un acto explícito o indirecto de exclusión, que genera desigualdad, frustración y malestar para una parte significativa de la sociedad. Contribuir a la construcción de un mundo accesible es también una forma de amar al prójimo, de impulsar la fraternidad, la equidad y la justicia, con una mirada social, universal y sostenible.

En consecuencia, todas las personas hemos de estar atentas a la promoción de la accesibilidad en los entornos, contenidos, productos y servicios, ya sea como diseñadores o creadores, como facilitadores, como agentes críticos e incluso como prescriptores de soluciones que faciliten el acceso a múltiples servicios vitales para nuestro día a día.

Seremos dichosos y contribuiremos bondadosamente a la dicha de muchos a nuestro alrededor si nuestro espíritu acoge cordialmente y de corazón esta misión, también universal, de lograr un mundo plenamente disfrutable por cualquier persona y en cualquier condición.

Gracias a tantísimas personas que me habéis mostrado esta realidad solidaria, transformadores en vuestro día a día de nuestra sociedad.

Más corazonadas en mi blog: https://blogs.upm.es/accesible/

—————————————————————————————————————————————————–

Las opiniones e ideas que aparecen en los artículos publicados desde Política-mente son responsabilidad de las personas que los han escrito y, por tanto, no necesariamente coinciden con los de CVX-España como institución.

1 Comentario

  1. Francisco Javier Terán

    Muchísimas gracias, Miguel Ángel. Fantástica reflexión e interesante punto de vista para contribuir a la construcción del Reino, accesible para toda persona.