Hermanas y hermanos
Con la conmoción por las imágenes del desastre provocado por las lluvias torrenciales en diferentes lugares de nuestro país, queremos acompañar el dolor de tantas personas que han perdido a un ser querido, su hogar, sus medios de vida y los espacios naturales…
Queremos solidarizarnos con todas las personas afectadas, pero, de manera especial, con quienes han perdido familiares y amigos. Elevamos nuestra oración al Dios de la Vida por ellos y, le pedimos a María, nuestra madre, que los ponga con su Hijo, Jesús.
Pedimos a Dios que nos haga cada día más sensibles a estos desastres naturales, porque desafortunadamente nuestra acción, grande o pequeña, y a veces nuestra inacción sobre la madre naturaleza, conlleva consecuencias inimaginables.
Finalmente, queremos tener una palabra de esperanza ante la certeza de que, cuando el dolor nos deja tirados a la orilla del camino, un Buen Samaritano nos sale al encuentro y cura nuestras heridas.
Consejo Ejecutivo CVX-E


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