Amor hospitalario (que en griego significa “amar al que es extraño”) es este tipo de amor que nos prepara para acoger al diferente a mí, no como un peligro sino como una posibilidad de abrirme, de enriquecerme. Esto no implica que no nos puedan hacer daño y que no nos duela que nos despojen de nuestras seguridades, de nuestros planteamientos, de nuestras posiciones, pero ese “riesgo” puesto en manos de Dios nos abre a nuevas relaciones. El amor hospitalario de Dios podrá hacer de nosotros personas que no temen al extraño y lo acogen.
¿Por qué te cuesta acoger a las personas que son diferentes a ti? Cambia la perspectiva, no lo veas como un riesgo sino como un enriquecimiento. Abre tu mirada a otras perspectivas, a otros planteamientos.


0 comentarios