Lo perfecto es enemigo de lo posible. Muchas veces no nos ponemos en camino porque pensamos que no vamos a conseguir contemplar los paisajes ideales. Pero tenemos que darnos cuenta de que así nos estamos limitando y perdiendo oportunidades.
Soñar la senda de la reconciliación nos lleva a idealizar un final feliz y unos logros absolutos para todas las personas. Pero no siempre es así. No siempre estamos todos dispuestos ni preparados para recorrer los procesos de transformación de conflictos de igual manera.
No hemos de paralizar el camino de la reconciliación porque haya quien no pueda recorrerlo entero, quien no haya encontrado su momento aunque se puso en camino con los demás. No hemos de sentir como fracaso que no TODOS consigamos llegar a la meta. Cada persona tenemos nuestros tiempos, nuestras potencialidades y debilidades. Cada persona tenemos nuestros procesos de crecimiento y de necesitar parar.
Antes de comenzar, seamos conscientes de que quizá no alcancemos el ideal en su totalidad. Asumamos los posibles obstáculos y no nos dejemos llevar por su peso para no alzar el vuelo.
¿Te apuntas a este reto aunque no alcance su 100%?


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