Caminando en espiritualidad y equidad

Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre, organizado por la línea de misión Mujeres en diálogo de CVX en España, se ha llevado a cabo una formación repartida en 3 sesiones, que bajo el nombre de «Taller de espiritualidad y equidad» y de la mano de Marisabel Arbizu, religiosa de la Providencia y actualmente directora de la Fundación Ellacuría, se ha invitado a hacer un camino personal a quienes han participado, profundizando en la relación de Jesús con las mujeres y poniendo el acento en cómo Jesús mira a las personas presentando un modelo de «hombre nuevo» que recoloca y hace ver que esto de la equidad es cuestión de Reino.

A continuación os ofrecemos alguno de los testimonios de las personas que han participado en el taller:

TESTIMONIO 1

El taller ha significado para mí un impulso en mi compromiso con la igualdad. Me ha ayudado a formarme y pasar la información por el corazón. Gracias a ello, ahora siento el impulso y la fuerza para trasladar esta misión a toda la comunidad. He compartido camino con personas que son un ejemplo de vida para mí y CVX.

Gracias al taller veo presente a Jesús en mi vida de otra manera. Veo que Jesús contó con hombres y mujeres para predicar su mensaje del Reino de Dios. No se dejó llevar por las convenciones de su tiempo y no juzgo a las mujeres de manera diferente.

Creo que en la comunidad tenemos que estar abiertos al camino de la igualdad. Nuestras comunidades deben ser referentes de igualdad en la Iglesia tanto en acciones, como en el lenguaje. Las mujeres debemos conseguir un trato no discriminatorio en nuestras propias comunidades, luchando por evitar micromachismos que aún existen en ellas.

Me gustaría compartir con mi comunidad la mirada de equidad de las lecturas bíblicas que hemos realizado en el taller para que todas las personas puedan reconciliarse con un Jesús que no fue un hombre como los de su tiempo y no discriminó a nadie. Me gustaría seguir formándome en este tema y contagiar a la comunidad la necesidad de formarse también, para que la igualdad sea una realidad cuanto antes en la sociedad y en la Iglesia.

Espero que podamos seguir creciendo juntas. Muchas gracias.

Cristina Espinosa

CVX en Valencia


TESTIMONIO 2

¿Qué ha significado para mí participar en el Taller de Equidad promovido por CVX-E y orientado por Marisabel Arbizu?

En primer lugar, tengo que reconocer que he tomado una mayor conciencia de la situación de inequidad, de desigualdad que vivimos en el mundo y en la Iglesia hoy respecto a la situación de la mujer. No es que no la tuviera, pero, cada vez que nos asomamos a la realidad, nos damos cuenta de que aquello que se nos ha inculcado (muchas veces sin darnos cuenta) o que vivimos en nuestros entornos, no es lo que Dios quiere para nosotros; en palabras de Marisabel, “lo que parece natural, no lo es”. Debemos reaccionar ante tanta injusticia. Vivimos en un tiempo de grandes desigualdades y estas afectan sobre todo a las mujeres. Me impactó y me sobrecogió una cita de Simone Weil: “Cuando olvidamos lo que nos rodea nos hacemos cómplices de lo que ocurre. Hay que asumir nuestro lugar en el mundo y hacer alguna cosa”. No es que yo lo olvide, pero reconozco que no lo asumo con la necesaria profundidad, y probablemente no hago lo necesario para luchar contra ello.

El taller me ha ayudado a plantearme cómo son mis relaciones; a darme cuenta de mis contradicciones; y a buscar un mayor conocimiento interno de como Jesús actuaba y se relacionaba con todos (incluidas por supuesto las mujeres): dando visibilidad, humanizando, devolviendo la dignidad a la persona, a la mujer. Al final del taller se nos pedía compartir:

-un sentimiento: inquietud por lo poco que he evolucionado y por el camino que me queda por recorrer.

-una llamada: a movilizarme y a contagiar esta inquietud

-una pregunta: ¿por qué tenemos tanta resistencia al cambio? ¿de qué tenemos miedo?

-una petición: al Espíritu, para que nos inspire y nos sostenga en el esfuerzo por luchar contra la injusticia.

-un agradecimiento: a Dios por tantas mujeres que me han dado vida y han contribuido a ser quien soy; y a CVX-E y a Marisabel Arbizu por la oportunidad de participar en el Taller.

Joaquim Fernàndez-Díaz Mascort CVX Sagrada Família


TESTIMONIO 3

Alguna moción y reflexión a la que me ha llevado el taller de equidad y espiritualidad.

Dios siempre es novedad: cuando te acercas a El Señor con el corazón abierto y a la escucha del Espíritu, dejándose “afectar “como dice San Ignacio…él siempre te sorprende; siempre te descubre cosas, siempre te “esponja “el corazón y te hace sensible y cercano a diferentes realidades.

Con esa actitud me acerqué a este taller; en un primer momento me acerqué más por acompañar al equipo de mujeres en diálogo desde mi servicio en el Consejo Nacional pero como digo Dios todo lo transforma… y para mí lo transformó en novedad, en descubrimientos, en sensibilización, en conocimiento y cercanía, en respeto… un regalo

Me ha acercado a como Jesús se pone en el lugar de las mujeres; como frente al modelo impuesto en su sociedad y cultura El establece otro modo …su modo: frente a la invisibilización… las visibiliza, las humaniza a través de su respeto, y las dignifica: las incluye entre las discípulas.

Jesús fue un hombre de su tiempo, pero no como los de su tiempo …. y yo?

Surge en mí el dar un paso más en el seguimiento de Jesús …pero siempre a su modo: sabe mirar con el corazón, no busca venganza …perdona, transforma el rigor de la ley en amor, con sencillez, discreción, reconoce y respeta.

Por último, agradecer a Marisabel (persona que guio el taller y compartió desde su experiencia) su compartir respetuoso, desde el amor y desde el servicio al Reino, buscando la transformación de la sociedad, el mundo y la Iglesia.

Acabo con dos reflexiones que compartió en el taller que han estado muy presente en mi oración estas semanas después del taller: “el amor y el servicio es el que trae el cambio y logra la transformación “y “la equidad es una cuestión que tiene que ver con el Reino De Dios y no de ideología “.

Un abrazo en el Señor.

Javier Luna

CVX Gijón


TESTIMONIO 4

Mi participación en el Taller de Espiritualidad y Equidad, guiada en tres sesiones por Marisabel Albizu, para mi ha significado realizar un camino, que nos ha llevado a conocer o reconocer a Jesús, en su tiempo, y la forma de cómo se relacionaba con la mujer de su tiempo, a través del Evangelio, como palabra viva.

De manera sutil, nos conduce a tener una experiencia creyente como encuentro ante la realidad de la desigualdad, y comenzar de forma sencilla, animándonos a identificar cómo vivimos esa realidad: Con Asombro, encuentro ¿o rutina?, agradecimiento ¿o queja? experiencia creyente, compromiso ¿indiferencia? Encontramos un acercamiento de Jesús, diferente, que se involucra desde la aceptación y la compasión, con transparencia, de forma directa, sin intermediarios.

Se introduce en el camino, el silencio, como un elemento que funciona como opresor. Vivimos en silencios, unos que apoyan la desigualdad y otros que definitivamente, generan transformaciones desde nuestro interior, impulsando, cambios en nosotras. Siempre que estemos alertas, de nuestra vivencia consciente ante una vida que nos expone a una desigualdad instalada.

De este recorrido, podemos preguntarnos si ¿es Jesús un hombre de su tiempo?, esto va cayendo como lluvia fina, que va alimentando mi ser, y requiere silencios, tiempo y acompañamiento. Mujeres que tenían la atención de un joven maestro, mesías, hijo de Dios. Sin duda, fuera de lo que exigían las normas del tiempo, y por ello, iba más allá. Acoge a la hemorroisa, que, desde su desesperación, toca (se acerca) se arriesga, una mujer sola en el mundo que Jesús, le llama hija, le dice “ ve, tu fe te ha salvado”, cura a una mujer impura ¿era de su tiempo?. El crea encuentro, que nos Visibiliza, nos Escucha, y así nos sentimos RECONOCIDAS, RESPETADAS, CONSIDERADaS, nos hace sentir dignas.

El sentirnos DIGNIFICADAS nos devuelve la vida. Gracias a que nos va colocando como protagonistas de nuestra propia historia, y todo ello, que se manifiesta en su mirada, en sus manos, todo lo hace “de parte de Dios mismo”. Y así, todos los relatos de las mujeres en el evangelio, con su diálogo, reviven y transforman sus vidas, y somos capaces de re-hacer la vida.

Coincido totalmente, con Marisabel y con Ianire, esa situación nos interroga sobre nuestra propia tarea evangelizadora, “¿Qué hacemos nosotras para anunciar que el Resucitado está en medio de nuestras Galileas cotidianas?. ¿Somos cristianas creyentes, y a cuál misión nos lanza en la vivencia de la equidad?

M. Alexandra Vásquez

CVX Galilea en Madrid

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