Camino de Almería, camino del Sur

Almería, mitad insular, mitad africana (Juan Goytisolo)

(Juan Goytisolo)

El coche deja la autovía en el desvío de Níjar y se mete por una carretera secundaria. Conduce Daniel Briet, enlace de migraciones en la CVX Almería. Desde el principio, a ambos lados, todo son invernaderos: empalizadas cubiertas de plástico a la altura de un hombre, donde se cultivan fundamentalmente hortalizas. Almería tiene la mayor concentración de cultivos bajo plástico del mundo. Aquí y allá, un cartelito artesanal indica el teléfono de alguien que saca sandías o arregla plásticos. Por la carretera nos cruzamos con chavales subsaharianos o magrebíes en patinete. Ellos no se anuncian; trabajan cuando los llaman, aunque sea domingo como hoy. Algunos se han establecido en los pueblos de colonización que creó el franquismo en los años 50-60 para fijar población, sin sospechar que décadas después dos terceras partes estarían ocupados por trabajadores extranjeros. A otros les toca vivir en asentamientos miserables como el de Atochares, que se divisa desde la carretera. Pocos kilómetros hacia el Este, una cadena de montes separa bruscamente el mar de plástico del paisaje salvaje y precioso del Cabo de Gata.

Llegamos por fin a Casa Arrupe. Es un pequeño cortijo rodeado de invernaderos en Pueblo Blanco. En el patio trasero hay una piscina medio vacía (que algún día se reconvertirá en oratorio) y un gallinero en una esquina donde se oye cacarear a varias gallinas. Hace poco más de un año se trasladó aquí la comunidad de jesuitas desde Almería capital, compuesta por Seve Lázaro, Dani Izuzquiza y Joaqui Salord. En una dependencia anexa han instalado la sede del Servicio Jesuita a Migrantes. La idea es estar próximos a los pisos gestionados por este organismo, repartidos por la zona, donde se alojan personas migrantes. Pero hay algo más. Casa Arrupe ha sido concebida como comunidad de hospitalidad. Joaqui, Seve y Dani comparten techo con una religiosa y siete chicos subsaharianos. Todos conviven, todos comparten, todos aportan.

El 2 de mayo volveremos a Casa Arrupe. Será durante el encuentro que las personas próximas a la misión de migraciones celebramos anualmente, y que esta vez tendrá lugar en Almería. Escucharemos a los protagonistas contarnos los proyectos en los que trabajan y la experiencia de vida en común. Contemplaremos la realidad de la vida bajo el plástico. Acogeremos en lo hondo del alma los sueños, las dificultades y los logros de personas que llegaron desde el Sur. Compartiremos nuestros pequeños pasos para intentar hacer del mundo una casa para todos, todos, todos. Rezaremos juntos al Dios de la fraternidad, la justicia y la misericordia, el único que merece tal nombre.

Línea de misión Migraciones CVX en España

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