Celorio, desde donde gira la espiral CVX noroeste

Las comunidad CVX en Asturias y Galicia nos reunimos en Celorio el 8 de noviembre, en otro fin de semana que resultó un regalo para los sentidos y para el espíritu. Entre ellos, ahí estuvimos 8 miembros de la “joven” comunidad de Vigo que estamos dando los primeros pasos en este nuevo momento de nuestro proceso vital de seguimiento de Jesús de Nazaret, de compartir la vida y la fe en comunidad con otros compañeros de camino.

Por ello, este escrito nace de una visión parcial, tal vez más simple, y muy verde sobre el viejo Plan de Formación, que apenas hemos conocido y, sin embargo, vemos con ojos nuevos y gran admiración y curiosidad este nuevo Proceso de Crecimiento, que va a ser tan bueno para nosotros.

Aunque llegar a Celorio suponga para los vigueses 5 horas de viaje, es un regalo poder disfrutar de un fin de semana en este paraíso asturiano y otro compartirlo con nuestras queridas comunidades hermanas de A Coruña, Gijón y Oviedo, que sumamos casi medio centenar de personas. Y, además, el tiempo acompañó. Qué más se puede pedir.

Aprendimos mucho acompañados por la experiencia y buen hacer de nuestros formadores: Guiller de CVX Arrupe Elkartea, Javi Cordera de CVX en Salamanca, y Sonia, de CVX en Gijón. Y con la gran Cova al frente de toda la logística, y de los cantos. ¡Un equipazo!

Ahora, con la perspectiva de haber pasado ya algunos días y con el poso del tiempo, me salen reflexiones sueltas y titulares de esa jornada de formación: Espirales frente a línea, mucha plastilina, la homilía de Javier Velasco sj, recorrido por el jardín, hilos de colores (yo, la comunidad, la misión), Jerusalén, Galilea, Betania, Momo, Sama, hilos de tres colores… Una formación vivida desde la experiencia, visual, muy sencilla en las formas, pero muy profunda en los contenidos.

Entendimos, paseando lentamente por el jardín, cómo ha sido el recorrido histórico de CVX en estos 40 años de vida y de esfuerzo por hacer de la formación un aspecto clave de la vida de nuestras comunidades. Muchos nombres, muchas ciudades, muchos retos y objetivos cumplidos… En definitiva, muchos sueños.

También ha sido muy esclarecedor el entender que pasamos de etapas a tiempos y que nada es lineal sino que debemos pensar, como así es la vida, en procesos que van girando en espiral, arriba y abajo, afuera y adentro, y que a veces volvemos atrás para entender lo que está pasando ahora. Nadie va más rápido ni más lento, si no que todos y cada uno vamos en nuestro momento y en nuestra particular parte de la espiral.

Y muy pedagógico el mensaje de dividir las anteriores 7 dimensiones del Plan de Formación en solo tres, que se entienden claramente, nuestros tres hilos que se entremezclan: la dimensión espiritual (yo), la dimensión comunitaria (nosotros) y la dimensión de la misión (por y para los demás).

Fue un paseo por todos estos conceptos, acogedoramente acompañados por Sonia, Javi y Guille (siempre con Javi Luna por detrás pendiente de todo), muy vivenciales todas las dinámicas propuestas y desarrolladas en un ambiente muy familiar.

De la última propuesta, realizar con plastilina dos representaciones de Momo (yo) y Sama (la comunidad), rescato una de las reflexiones compartidas que creo puede reflejar un buen resumen de esta actividad: “Momo: nuevas preguntas para nuevas respuestas. Sama: una tienda de campaña que expresa una comunidad sencilla y acogedora, dispuesta a levantar el campamento si es necesario”.

Un sentimiento final de agradecimiento por el esfuerzo del equipo de formación, y también a Elisa y Rafa (de CVX en Gijón) que se quedaron una noche más para acompañarnos a la comunidad de Vigo, que durmió a mayores en Celorio la noche del sábado.

José Luis Barreiro “Keegan”

CVX en Vigo

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