Desde el equipo de migraciones hacemos una llamada a participar en las próximas elecciones europeas, conscientes e informados de la realidad de las migraciones. En las próximas semanas compartiremos una reflexión sobre la importancia de votar y la postura de los partidos políticos ante esta realidad.
Tras años de debate sobre la cuestión migratoria, los países miembros de la UE han alcanzado finalmente un acuerdo. El pacto, aprobado el pasado 10 de abril por el Parlamento Europeo, supone en resumen más trabas para impedir que los migrantes lleguen a territorio europeo, y en caso de que lo consigan, mecanismos para facilitar su expulsión. Una vez más, se impone la postura de rechazo a la migración que viene dominando la política europea (y mundial) durante los últimos años.
Los principales puntos del acuerdo son:
- Continuación de las políticas de externalización de fronteras, pagando enormes sumas de dinero a terceros países como Turquía, Marruecos, Libia, Túnez y más recientemente Mauritania para que se queden con los migrantes.
- Creación de más centros de detención fronterizos, en los que se priva a las personas de libertad mientras se resuelven sus peticiones de asilo.
- Ampliación de procedimientos acelerados en frontera (que ya se vienen realizando en la práctica), aplicando criterios discriminatorios para denegar automáticamente solicitudes de asilo, como simplemente proceder de un determinado país.
- Implementación de un “mecanismo de solidaridad” mediante el cual un país miembro de la UE puede elegir pagar una multa para evitar acoger a una persona migrante. ¿A esto le llamamos solidaridad en Europa?
En definitiva, un acuerdo que atenta contra los derechos humanos de millones de personas, y que seguirá provocando más sufrimiento y muertes innecesarias en las fronteras de Europa. Además, este nuevo endurecimiento de las posibilidades legales para llegar a suelo europeo, seguirá contribuyendo a que las mafias (a las cuales los gobiernos europeos dicen querer combatir) hagan un negocio multimillonario a costa de los migrantes. Y mientras tanto, Europa seguirá envejeciendo dentro de sus fronteras, empeñada en poner trabas a una realidad tan humana como la de desplazarse para mejorar las oportunidades de vida.
Desde CVX condenamos enérgicamente este acuerdo. Como europeos, y especialmente como cristianos, nos causa tristeza, rabia e impotencia la deriva política y social de los últimos años en los que tiende a verse al inmigrante como una amenaza. Especialmente porque nuestra experiencia de contacto con los migrantes es radicalmente opuesta: en nuestras comunidades acompañamos diariamente a miles de hermanos y hermanas llegados de otros países, y observamos la riqueza mutua que se genera en el encuentro. Nos necesitamos unos a otros.
Finalmente, hacemos nuestras las palabras de Alberto Ares SJ, presidente del Servicio Jesuita a Refugiados en Europa: “cualquier reforma de asilo y migración debe poner a las personas en el centro y guiarse por los valores de dignidad humana, solidaridad y libertad. La UE fue creada para derribar los muros en nuestras fronteras, no para construirlos más altos“.
Comunidad de Vida Cristiana en España


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