Artículo para La Iglesia en 12 semanas
Por Eduardo Agosta, O. Carm., director del departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española
Origen: https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/ecologia-integral/cuidar-la-casa-comun-retos-de-la-pastoral-de-ecologia-integral-en-espana/
Hace ya más de una década, el papa Francisco nos zarandeó con su encíclica Laudato Si’, recordándonos que la Tierra es nuestra «casa común» y que sufre profundamente el maltrato humano. Desde entonces, en nuestras parroquias y diócesis ha comenzado a resonar un término que a veces nos cuesta aterrizar en el día a día: la pastoral de la ecología integral. Pero ¿de qué se trata realmente y qué desafíos nos plantea hoy a los católicos en España?
Para empezar, debemos desterrar la idea de que esto es una simple moda «de lo verde» o un activismo secular de reciclaje y sentimentalismo. La ecología integral nace de una convicción esencial de nuestra fe: el Creador nos ha confiado el mundo creado para «cuidarlo y cultivarlo» (Gen 2, 15), reconociendo que todo el universo material es lenguaje del inmenso amor de Dios.
El núcleo práctico de esta pastoral consiste en comprender que «no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental». La ecología integral nos enseña que todo está interconectado: el modo en que maltratamos la naturaleza impacta directamente en los seres humanos, especialmente en los más pobres y vulnerables.
Por tanto, defender el clima estable, el agua dulce incontaminada y la integridad de la biodiversidad es hoy una exigencia irrenunciable del bien común, para respetar profundamente la dignidad humana y los derechos fundamentales que de ella se derivan. Esta pastoral no busca solo darnos información, sino generar una auténtica «conversión ecológica»; es decir, un profundo «cambio de corazón» y de mentalidad, impulsado por nuestra espiritualidad, para dejar atrás el consumismo voraz y la cultura del descarte.
Retos y desafíos actuales para la Iglesia en España
A pesar de los pasos que hemos dado, los primeros dos Encuentros Nacionales de Responsables de la Pastoral de Ecología Integral Diocesana (ENREID), celebrados en Madrid durante el 2025, han puesto sobre la mesa una radiografía clara de los obstáculos que enfrentan nuestras diócesis y parroquias locales:
Vencer los prejuicios y el negacionismo: Aún persiste la falsa percepción, incluso en ambientes de fe, de que hablar de ecología es «meterse en politiquería» o algo secundario frente a la vida sacramental y espiritual. A esto se suma cierta presencia de corrientes negacionistas de la crisis climática o ecológica, tanto en el clero como en el laicado. El gran reto es la formación teológica y científica para reconocer que la ecología integral posee tanto una dimensión inmanente, que nos ancla a la matriz de la interdependencia creatural, como una dimensión trascendente, que nos eleva a Dios Creador y al misterio de su creación, las cuales constituyen pilares innegociables de la Doctrina Social de la Iglesia.
Despertar a nuestras comunidades: Muchas de nuestras parroquias están «dormidas y poliocupadas», sobrecargadas de tareas y con el voluntariado exhausto. Necesitamos crear equipos específicos de sensibilización que integren esta dimensión de manera transversal en la Cáritas diocesana y parroquial, en la catequesis y en el primer anuncio (evangelización), dándole un nuevo sentido a nuestra misión eclesial, anunciando a toda la creación la Buena Nueva (cf. Mt 16, 15-20), sin que parezca una carga más.
Integrar la creación en la liturgia: Hasta ahora, la ecología integral ha estado con frecuencia ausente de la liturgia parroquial y diocesana, lo que supone una pérdida de un espacio vital para la sensibilización desde la fe. El reto es aprender a orar en y con la creación: potenciar tiempos fuertes como el Tiempo de la Creación (del 1 de septiembre al 4 de octubre), celebrar actos litúrgicos al aire libre, en contacto con lo natural, cuando sea posible. Nuestra praxis ecológica encuentra su mayor sentido en la Eucaristía, donde el cosmos entero es ofrecido en los dones del pan de vida y el vino de salvación, frutos de la tierra y del trabajo humano, que son asumidos y transformados por el amor del Creador. Esto nos recuerda que la materia, el mundo material, está lejos de ser un desecho inerte. Junto con la Comisión Episcopal para la Liturgia, estamos preparando material explicativo para fortalecer esta dimensión mediante el uso del formulario de la Missa pro custodia creationis, que el papa León nos regaló en julio pasado.
Coherencia institucional y económica: Como Iglesia, debemos predicar con el ejemplo. Un desafío práctico, e inmenso para nuestras diócesis, es la gestión ambiental sostenible de nuestros propios edificios, apostando por la eficiencia y las energías renovables. Asimismo, tenemos el imperativo ético de revisar hacia dónde se destinan nuestros fondos y ahorros diocesanos, avanzando valientemente hacia la desinversión en combustibles fósiles.
Una llamada a la esperanza
La pastoral de la ecología integral no busca infundir miedo ante un futuro incierto, sino despertarnos a una sobriedad gozosa; nos invita a consumir menos, a compartir más, a vivir la empatía y a reconectar amorosamente con la realidad que nos rodea.
Nuestras parroquias españolas tienen la hermosa tarea de ser faros de luz frente al paradigma tecnocrático dominante. Asumir este reto no es opcional: es la manera concreta en la que, en pleno siglo XXI, los católicos ejercemos nuestro amor a Dios Creador y a Jesucristo, por quien todo fue hecho, y defendemos la vida humana en toda su expresión.


GrAcias