Danza y oración

Rogelio García Mateo en su artículo “Lo corporal en la espiritualidad de Ignacio de Loyola”[1] destaca que el cuerpo ha sido formado por Dios (Gen 2,7): sirve al ser humano para expresarse y actuar en el mundo construyendo su vida y su historia según un plan que él mismo libre y responsablemente pone en ejecución.

El cuerpo está, bajo diversos aspectos, constantemente presente en el desarrollo de los ejercicios espirituales, el ejercitante reacciona respecto a sus posturas físicas en la oración, y también siente en su cuerpo señales claras de sus mociones espirituales. Las mociones y toda forma de oración se pueden favorecer externamente adoptando la postura corporal más apropiada.

La danza es un lenguaje del alma. Como cualquier arte, la danza es un lenguaje nacido del silencio y la meditación. Meditación en el sentido de total y puro entusiasmo y dedicación, para que el alma pueda desbloquearse, abrirse. El lenguaje de la danza es mucho más antiguo que nuestro lenguaje hablado. Nuestros antepasados conocían los movimientos del cosmos, los sentían en lo más profundo de si mismos. La danza fue una expresión espontánea de su experiencia, una forma de estar en contacto con la naturaleza, con el misterio de la vida, con el alma…

La danza sagrada invita a conectar con nosotros mismos, con el otro y con lo más elevado. Te animamos a experimentarla participando en alguna de las iniciativas que tendrán lugar en el primer semestre de 2025.

Sesiones semanales en Madrid con Yolanda Hernández. Martes de 19 a 20h: https://www.silenciartemeditar.com/

Talleres

                                                           

Mª José Pro

CVX Caná en Madrid


[1] ROGELIO GARCÍA MATEO S.J., Lo corporal en la espiritualidad de Ignacio de Loyola, Ignaziana Revista de Investigación en la Tradición de la Compañía de Jesús, 16(2013) 146-154

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