Con este texto bíblico comenzamos la cuaresma desde la pastoral educativa en mi centro, guiados de la mano del discernimiento que nos invita a vivir la espiritualidad ignaciana desde lo cotidiano de cada día: ¿por dónde se te está escapando, ‘perdiendo’ tu vida?
Después de la experiencia de los ejercicios en verano la vida cotidiana parece que va desdibujando lo vivido pero son en los ‘trazos principales’ donde descubres por dónde Dios te va guiando y es en la oración (pararse a contemplar la propia realidad desde la mirada de Dios), en la limosna (donde se nos invita a ‘escuchar’ y ‘estar’ en la realidad de tantas personas que viven alejadas, rotas, en soledad) y en el ayuno ( preguntándonos ¿qué es lo que me está alejando del plan de Dios en mi vida? El tabaco, el tiempo que dedico al móvil, ….)
El camino de cuaresma me recuerda la historia de salvación donde Dios ha ido acompañando a su pueblo a lo largo de la historia y cuando nos hemos perdido nos recuerda que ‘la persona es lo primero’ y es en la cercanía, en la amabilidad, la acogida, el encuentro personal donde se nos invita a construir el Reino.
Varias personas a mi alrededor las ha ‘parado la vida’ por el estrés, la enfermedad, la fama y agradecen en medio del dolor ‘volver a encontrarse’. Esto me recuerda a la experiencia de Ignacio que me invita a clamar: “conocimiento interno del Señor, que por mí se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga” [EE 104]
Maru Vernetta
Equipo Misión Espiritualidad CVX-E


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