Restaurar relaciones rotas. Dar nuevas oportunidades. Acoger. Quitar barreras entre las personas. ¿Cómo se hace esto?
En ocasiones tenemos heridas que no cicatrizan aunque ya se les haya formado la postilla. Y no es por no haber intentado hacernos la cura utilizando nuestros mejores medicamentos.
A veces, es necesario traspasar esas barricadas que nos separan del otro lado que nos causó el dolor. Es necesario dejarnos tocar en nuestro dolor y vulnerabilidad para poder dar la oportunidad de sanar a quien nos infringió el sufrimiento.
Ese hilo invisible que nos une a quienes nos han causado la herida, a pesar de que no lo pedimos ni deseamos, ha de ser cosido y anudado para darle una nueva oportunidad y poder recuperar el equilibrio roto. Es saludable devolver la dignidad y ofrecer la posibilidad de mirar frente a frente a nuestro adversario. Quizá la manera de sanar mi herida sea dejar que el otro toque y vea mi llaga, mi debilidad. Y así, la cura sea mutua y se reconstruyan puentes rotos.
¿Estaría dispuesta a descubrir mi herida y dejarme tocar para sanar todos?


Gracias