“No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido”. Esta conocida frase del Padre Arrupe me inspira para hacer una breve crónica de este cuarto día de nuestra Asamblea.
Durante los tres días previos hemos sido cada vez más conscientes que como Comunidad Laical Apostólica no podemos ignorar las injusticias, las desigualdades y el sufrimiento que nos rodea. Debemos abrir los ojos y el corazón para ver el mundo tal cual es, con todas sus luces y sombras. Un desafío que nos invita a no solo ser observadores y observadoras, sino también participantes activos, a un compromiso de compartir las cargas de los demás, de sentir su dolor como propio y de estar dispuestos a sacrificarnos por el bien común.
Y ahora, después de haber reposado todo este mundo y rostros, mirando preferentemente a los más dolientes, a los últimos, nos vamos damos cuenta de que no basta con ver y sentir; debemos actuar, involucrándonos en nuestro mundo, luchando por los derechos de los más vulnerables y querer y desear ser llamados por el Señor a afianzarnos en las fronteras.
Con este deseo, orando con el profeta Isaías que “sus planes no son nuestros planes” y siendo conscientes que hemos sido llamados cada uno de nosotros y nosotras personalmente y por nuestro nombre (Mc 3), comenzamos la etapa final de la Asamblea donde buscamos, retomando las recomendaciones que enviaron cada una de la Comunidades que formamos la CVX-E, llegar a concreciones, a elaborar líneas de trabajo que puedan inspirar los próximos cinco años las intenciones, acciones y operaciones del Consejo Ejecutivo, las Comunidades Locales y a cada miembro del Cuerpo Apostólico de la CVX en España.
En la dinámica habitual de estos días, orando personalmente y compartiendo en pequeños grupos de vida, en conversación espiritual, hemos ido viendo y sintiendo minuciosamente cada una de las recomendaciones preguntándonos cuáles nos llenaban de más paz, cuáles no generaban más movimientos interiores. Poco a poco, animados por diversas dinámicas, hemos ido caminando hacia un plenario al final del día donde, agrupadas por ejes transversales (misión; formación y vida comunitaria; economía; colaboración con otros; comunicación; organización comunitaria) y en torno a estos, se estableció un fructífero diálogo para dar pistas definitivas al Equipo de Redacción de las Recomendaciones que recogerán todo este sentir y elaborarán la redacción definitiva de las ésta que serán sometidas a consideración y votación final de la Asamblea.


Eso será el día quinto, donde ya avanzaremos hacia la resolución definitiva de este proceso en el Espíritu que estamos viviendo en Comunidad.
Finalizamos el día con el habitual examen del día en comunidad y con la presentación, llena de originalidad, frescura y poder de concienciación de la línea emergente de Mujeres en Diálogo (MED) por parte de un grupo de compañeras.
Gracias por pedir por nosotros y nosotras, por esta Asamblea. Se siente estos días en Málaga la presencia de toda la CVX-E.
José Antonio Suffo




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