El espíritu en la comunidad recupera el vínculo

Vivir en sociedad supone vivir vinculados unos a otros, siendo conscientes de que lo que le afecta a mi vecino a mí me afecta de alguna manera. Cuando los vínculos son fuertes, la sociedad se mantiene unida y vive en paz.

La violencia rompe los vínculos fraternales que nos unen a la sociedad y aísla a la persona que sufre la violencia. Se debilitan las relaciones de igualdad que existían, provocando injusticias difíciles de reparar. 

Para sanar las heridas provocadas por la violencia, restablecer las relaciones de igualdad dentro de la sociedad y crear vínculos duraderos, se necesita que el espíritu de Jesús nos pacifique por dentro, desterrando de nosotros el odio y el deseo de venganza.

La reconciliación es gracia y regalo de Dios. Genera en nosotros una unión de ánimos que nos impulsa a salir fuera de nosotros mismos, a crear comunidad y construir la paz. La última palabra no la tiene el odio sino el perdón.

¿Cómo de fuertes son los vínculos que me unen a mi comunidad?

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