Dar la vuelta a toda lógica, perdonar a quienes te hacen sufrir. Éste es el planteamiento que nos deja Jesús en la cruz: “Padre, perdónalos”.
A pesar de que parezca que este giro no está pensado para los humanos, puede que sea una de las claves para conseguir resucitar y atravesar el dolor del sufrimiento.
Cuando nos sentimos llamados a volver a estar juntos y somos capaces de devolver la dignidad al adversario, conseguimos salir del laberinto del dolor que nos tiene enredados. El poder mirar a la persona que te infringió el dolor y devolverle la oportunidad de reconocer su humanidad, ayudan a resucitar, a volver a nacer lejos del sufrimiento.
¿Te atreves a pedir al Padre que perdone a quienes te hacen sufrir para devolverles la dignidad como persona?


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