El quipo de jóvenes abriendo puertas

Dice el refrán que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana; y como no hay mal que por bien no venga, el equipo de Jóvenes CVX aprovechó la puerta cerrada que dejó la cancelación de Pausa Galilea para abrir la ventana de un fin de semana intenso de trabajo y de consolidación del equipo.

De esta manera, nos juntamos presencialmente este frío fin de semana en Valladolid, acogidos por la Casa MAG+S, y por el coro “nueve y cuarto”, con el que pudimos compartir comidas, eucaristía, tiempos y espacios.

Y resultó que la ventana se abrió de par en par, pudiendo asomarse después de mucho tiempo, ¡cinco personas en el equipo!. Además de Raúl (CVX en Valladolid), Elena (CVX CPA en Madrid) y Garazi (CVX en Donosti), que ya venían trabajando y consolidando el equipo de Jóvenes CVX, se incorporaban, ya de facto, Marta de Pablo (CVX CPA en Madrid) y María José Rojas (CVX Forum Joves en Barcelona). También nos acompañó Javi Luna como miembro del Consejo y acompañante de la línea de misión.

El fin de semana fue intenso. Y hubo tiempo para todo: para rezar, trabajar, llamar por teléfono, hacer videoconferencias, poner en común, reírnos, abrazarnos, pasar tiempo juntas, y compartir tiempos, juegos e historias con los jóvenes de Valladolid.

La herramienta del Ciclo de la Misión nos ayudó a poner nombre y a evaluar el trabajo realizado por la línea durante este 2025. Llevamos a la oración a modo de examen las diferentes dimensiones del Ciclo (acompañar, servir, reflexionar, sensibilizar e incidir) desde una mirada más global hasta una mirada puesta también en lo local.

Las llamadas telefónicas a los enlaces nos ayudaron mucho a tejer comunidad, a llevar a la oración y a la puesta en común las situaciones locales: con nombres y lugares concretos. Fue un regalo poder dedicar un rato a hablar con los enlaces. Así, nos sentimos más unidos como cuerpo apostólico. Todo lo rezado, con sus mociones, necesidades, llamadas, pudo ser compartido en lo que llamamos la “Diana de la Misión”, viendo así las directrices más claras que van moviendo al equipo a la hora de responder tanto desde las recomendaciones inspiradas en Málaga como desde las fronteras que cada comunidad vive en lo local. Pudimos cerrar esta evaluación orante y orada compartiéndola online con Leti, que desde la Unidad de Apoyo a la Misión, pudo recoger y devolvernos los ecos que en ella suscitaban.

Además, tuvimos también tiempo de poder conectarnos con Sonia, del equipo de Formación, para poder seguir generando sinergias de cara al encuentro presencial conjunto (Formación-Jóvenes) que tendremos en febrero en Madrid y que va generando en nosotros un mayor de deseo de trabajar en él.

El domingo, aprovechamos la mañana para ir distribuyéndonos las tareas entre nosotros, ir concretando el trabajo en las diferentes dimensiones y propuestas. Salieron algunas ideas prometedoras y otras, ya planificadas, pudimos ir avanzando en ellas.

En la recogida del encuentro, salió al compartir en ronda de mociones una sensación compartida, profunda y grande de agradecimiento: al Señor, por seguir inspirándonos con su Espíritu, y alentándonos en una misión que sabemos que tiene mucho de constancia, de frontera, de brega; por las nuevas incorporaciones al equipo con sus ganas, su disponibilidad, su confianza en el equipo y hasta por sus conocimientos que nos complementan; a la comunidad nacional por confiarnos esta tarea tan importante y bonita, y por acompañarnos presencialmente en la persona de Javi, pero también en la oración y en el desvelo.

Desde esta ventana abierta en este fin de semana por el Equipo de Jóvenes, nos gustaría compartir un soplo de frescor, cargado de esperanza. Intentando sentir los pies puestos en las parcelas de tierra locales, y aún sintiendo las fricciones de nuestra realidad pastoral; nos sentimos enviadas a poner la mirada en un horizonte comunitario, a seguir bogando mar adentro donde Él nos lleve.

El Equipo de Jóvenes CVX.

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