Para mirarnos por dentro una buena herramienta es el discernimiento ignaciano. Discernir es un trabajo interior que consiste en ser conscientes de los movimientos que vivimos por dentro, qué cosas nos dejan un poso de alegría, confirmación, serenidad, paz…. y qué otras circunstancias, actitudes… nos dejan insatisfechos, tristes, con sentimiento de alejarnos de lo que realmente queremos ser, de la manera en la que queremos vivir… supone un trabajo interior que puede costar, al principio. Supone analizar emociones y movimientos que surgen en nuestro interior. Ver qué poso deja dentro de nosotros. Reconocer las propias sombras, los límites personales que hacen sufrir a los demás. Esto nos ayudará a reconciliarnos con nosotros mismos. Y no cargar el acento en las actitudes de los otros.
Para y escúchate por dentro. No te dejes llevar por los instintos más primarios, acción-reacción. No es simplemente contar hasta 10 antes de responder, es valorar despacio toda la situación, también cómo me posiciono ante la situación. Inténtalo.


0 comentarios