Antes plan de formación, ahora proceso de crecimiento. Sobre esto trató el taller —sobre el proceso de crecimiento en CVX— que este pasado sábado 8 de noviembre celebramos en el Centro Arrupe de Valencia, de la mano de Íñigo García de Amezaga (CVX Caná – Madrid) y Carles Alonso (CVX Pere Favre – Barcelona), en representación del Equipo Formación que con tanta ilusión lo preparó. Al taller asistimos 50 personas de las CVX de Valencia, Alicante, Albacete, Elche y Palma de Mallorca, que habíamos sido invitados e invitadas a encontrarnos y descubrir juntos, en comunidad, el renovado proceso de crecimiento en comunidad.
Un proceso de crecimiento siempre nos evoca un cambio, una evolución, una búsqueda continua, afectada, involucrada y encarnada. Nuestra comunidad ha visto la necesidad de revisar, actualizar y renombrar algunos enfoques, conceptos, herramientas… que utilizamos para orientar el crecimiento de nuestra vocación particular en el mundo y dentro de la Iglesia. Y nos ofrece un camino, un proceso de crecimiento personal que recorrer en comunidad. Un camino donde se van entretejiendo ESPIRITUALIDAD, COMUNIDAD Y MISIÓN, es decir, profundizar, compartir y servir.
Después de alegres saludos y acogida, de colocar lo que unas y otros habíamos llevado para el café de media mañana, picoteo para acompañar las paellas, algo para el postre…, la jornada comenzó con una oración, preparatoria, para disponer el ánimo. Y tras esta, hicimos un recorrido por los diferentes hitos que han ido llevando a la CVX, fruto del discernimiento, a proponernos hoy este proceso de crecimiento personal. Fue algo dinámico y personal. Desde ese momento y en adelante se nos invitó a “sentir y gustar” en lugar de razonar.
El mismo día, algunos os reunisteis en Celorio con los mismos objetivos que nosotros. Ventajas de la tecnología: ver una foto de vuestro recorrido por esos mismos hitos. Distintos lugares, una misma CVX.
A continuación, hicimos una dinámica sobre la acogida (e iniciación), indispensable para el crecimiento, al que seguirán los tiempos de fundamentación, discernimiento vocacional y vida apostólica. Y entendimos que el proceso no es lineal, sino en espiral: que no paramos de revivir, redescubrir, revisitar de formas diferentes… tanto nuestra vida personal como nuestra vida en comunidad. La comunidad tampoco tiene un recorrido recto y estándar, sino que se mueve, asimismo, en espiral. Las comunidades también tienen momentos, cada una con su recorrido particular. ¿En qué momento se encuentra mi comunidad?
Comimos en el mismo Centro Arrupe, una estupenda paella valenciana, con algo de picoteo y postre, llevado desde distintas comunidades. Luego, conscientes de que a veces cuesta arrancar tras la parada, iniciamos la tarde con una danza contemplativa, dando a nuestro cuerpo la importancia que tiene y que no siempre tenemos en cuenta. Y continuamos con el contenido del taller. Lo hicimos en grupos pequeños. ¡Un regalo!, la oportunidad de conocer a gente de otras comunidades, con puestas en común… Fueron los elementos que conformaron nuestra tarde. Jornadas como esta nos permiten establecer vínculos, conocernos y salir de la rutina que podemos tener en nuestras comunidades locales. Y finalizamos este encuentro de “amigos en el Señor” con una Eucaristía, celebrada por Emilio Martínez SJ, al que agradecemos su disponibilidad.
Quienes hemos participado desde otros lugares geográficos nos llevamos la cálida acogida de las comunidades de Valencia. Lugar de encuentro entre nosotros y, sin duda, con ese Dios que nos acompaña en las espirales de la vida.
Lida Ferrer (CVX en Palma)
Rocío López (CVX San Ignacio en Valencia)


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